Oswaldo Guillén
Ojalá Freddy haya ganado anoche, y los Medias Blancas
hayan salido adelante, en esta serie de tres juegos contra
los Cachorros de Chicago. En lo personal, este fin de semana
es una especie de revancha, porque nuestros archirrivales
de la ciudad nos barrieron el año pasado, cuando me estrené
como manager. Y para que los venezolanos entiendan lo que
significa esta serie, imagínense un juego Caracas-Magallanes,
y multipliquen la emoción por tres. En estos momentos,
por ejemplo, nosotros estamos primeros en la división
central de la Liga Americana, y ellos terceros en la Nacional.
Pero si nos ganan la serie, los fanáticos de los Cachorros
estarán tan felices como si hubieran ganado la Serie
Mundial. Así de apasionada es esta rivalidad. Desde el
año pasado dije que a estos juegos interligas, los equipos
de la Americana llegamos en desventaja, porque nosotros perdemos
un bateador cuando nos toca jugar en su estadio, mientras
que ellos ganan uno cuando vienen a nuestros parques. En la
Nacional están acostumbrados a que su lanzador batee;
por eso, cuando le agregan un designado, saltan en una pata.
Nosotros en cambio debemos resignarnos a utilizar a nuestros
lanzadores exclusivamente para tocar bolas y mover los corredores,
por más que algunos, como Freddy, quieran hacer swings
de jonrón, aumentando los riesgos de una lesión.
Este fin de semana, en el papel ellos parecieran tener ventaja,
a pesar de que nosotros tenemos mejor récord. Anoche
lanzaba Freddy contra Gregg Maddux, un futuro hall de la Fama.
Hoy será Contreras contra Carlos Zambrano, el consentido
del lado norte de la ciudad, y mañana El Duque contra
Mark Prior. O sea que en el papel ellos van de robo, porque
a nuestros dos mejores pithers, Mark Buehrle y Jon Garland,
con récords de 7-1 y 8-0 respectivamente, no les toca
lanzar. Y ni hablar de los averages de bateo de nuestros lanzadores.
Imagínense, Contreras tiene de 11-0 con 7 ponches. El
Duque tiene de 19-1, mientras que el mejor bateador en nuestro
staff es el cerrador, Hermanson, que hasta ha conectado dos
jonrones. No sé cómo le habrá ido a Freddy
anoche, aunque su promedio vitalicio es de 241, con un tubey
incluido. Pero pienso que si seguimos jugando como hasta ahora,
podemos salir de Wrigley Field con récord positivo. Por
cierto, esta semana la revista Sport Illustrated publicó
un reportaje sobre mi trabajo de este año, y mi dirección
electrónica colapsó. Aunque sé que los lectores
de Estados Unidos no leen esta columna, igual quisiera agradecerle
a todos los que han escrito para expresar sus comentarios.
Uno de esos lectores, por cierto, me recuerda que los Medias
Blancas de 1959 llegaron a la Serie Mundial a pesar de que
quedaron de últimos en jonrones conectados con 97, pero
quedaron primeros en robos de base con 113. Supongo que su
intención es avalar el estilo de juego que hemos adoptado,
basado en buena defensa, buen pitcheo y mucha agresividad
al batear. Y también espero que eso resulte este fin
de semana, porque si salimos derrotados nuevamente contra
los Cubs, ¡quién aguanta ese chichín!!
ozzieguillen13@hotmail.com