Un Consejo Nacional Electoral presidido por Jorge Rodríguez
es algo tan disparatado, tan poco confiable como si se nos
anunciara que Michael Jackson había sido electo para
organizar un Jamboree de boys-scouts.
Todos en Venezuela hemos sido testigos de los extremos de
abyección a que ese personaje es capaz de llegar, cuanta
trampa ha sido capaz de organizar. Y cómo, después
de haber demostrado una confiabilidad, una credibilidad de
la cual el único punto de comparación que encontramos
es el expuesto al inicio; se le premió con una ilegal,
ilegítima e inmoral presidencia del organismo cuyas dos
primeras siglas, y no por caso, coinciden, en manos de semejante
director, con las de la Cosa Nostra, una de las más famosas
organizaciones militares aquella mafia cuyo más famoso
jefe llegó a ser en su tiempo Al Capone.
Un "caracortada".- Pero aun con el pretendido organismo "árbitro"
en manos de semejante "caracortada", sigo siendo adverso a
la abstención electoral. Que se me entienda bien: no
es una cuestión de principios como podría serlo,
por ejemplo, en boca de un anarquista. Tampoco soy vegetariano,
ni en la mesa ni en la política; aunque comprendo que
por razones de supervivencia, un enfermo deba abstenerse de
comer carnes rojas; y un venezolano de votar por la boina
roja; e incluso a veces conviene seguir una consigna de abstención
general si se está en vísperas o en medio de una
insurrección victoriosa; y si hay una alternativa real,
efectiva, programática y personal, al gobierno que se
quiere echar abajo.
No estamos en esa circunstancia; pero sí en una muy
particular: las marramuncias del locatario de Miraflores y
sus secuaces de esta criolla Cosa Nostra, no tienen por objeto
ganar una elección, vencer a la oposición: ese es
el objetivo de cualquier gobierno, sea o no democrático.
No: el objetivo de Chávez es mucho más ambicioso,
y mucho más pernicioso. Se trata de hacerles perder a
los venezolanos la confianza en el voto, de meterles en la
cabeza la idea de que gobierno no pierde elecciones.
Un nuevo Ezequiel Vivas.- Es el primer paso para que llegue
un Ezequiel Vivas de estos tiempos a lanzar la consigna de
"Chávez Unico" ¿Exageración pedagógica
u oposicionista? ¿Se ha olvidado acaso que en una gaveta
de la Presidencia de la Asamblea Nacional duerme bellamente,
esperando el beso revitalizador, el proyecto de reforma constitucional
propuesta por Velásquez Alvaray para eliminar la cláusula
que establece que Chávez podrá ser electo por otro
período de seis años y nada más? ¿Que
según ese proyecto, Chávez podría seguir en
Miraflores hasta que se muera? ¿Se olvida que el proponente
de esa ley fue regañado sólo por jugar posición
adelantada; pero que esa reforma complace tanto a Yo El Supremo
que a su autor se le premió con un asiento en el TSJ,
siendo que sus credenciales, ante el más benévolo
de los jurados, no daba más que para una portería?
Porque esa tribu fenicia que hoy lo acompaña vociferante,
no tiene más programa, más proyecto, más idea
que esa de "¡Chávez único!". La misma del susodicho,
que está seguro de que al morir, se apagarán el
sol y las estrellas. De otra manera no se explica lo que hace
algún tiempo llamábamos su permanente "lloriconería
magnicida".
¿Seremos complices?.- ¿Y vamos nosotros, con la
abstención, a ser cómplices de esa labor que quiere
negar que el voto sirva para algo? Plantearlo es razonar como
se razona hoy en Miraflores: el voto es inútil; lo único
que puede salvarnos es la intervención del Cielo; sobre
todo a través de los soles y las estrellas (no las que
brillan en el firmamento, sino en los hombros de algunos venezolanos).
Pretender eso no es preconizar la abstención, sino la
abulia. Cuando decimos que estamos contra la abstención,
no queremos decir que aceptemos la situación actual,
ni mucho menos que vayamos a esperar pacientemente al día
de las elecciones para ver si se hace algo, si se puede salir
de esta pandilla. Lo más importante es no dejar adormecerse
a la mitad (según las cifras oficiales) que en las elecciones
rechazó al gobierno militar. El combate debe ser, desde
ahora, contra la reelección. Y el más diario e inmediato,
por sacar a Michael Jackson del Consejo Nacional Electoral.