Roma. Italia, tierra de emigrantes por tradición,
se convirtió en los últimos años en una meta
estable para los inmigrantes, cuyo número alcanzó
los tres millones en 2004, cifra 30 veces superior a la registrada
en 1970 según un comunicado de Caritas Italia.
La organización católica, que divulgará las
cifras oficiales anuales en octubre, pidió a las autoridades
de Italia que adopten una política adecuada ante lo que
definió un "fenómeno estructural" y no casual, citó
AFP.
Para Caritas, Italia cuenta con un porcentaje limitado
de inmigrantes, tan sólo 5%, muy por detrás del
promedio en otros países del Viejo Continente, que
es de 10%.
La organización estima que el fenómeno dejó
de ser marginal, por lo que se necesitan respuestas adecuadas
que permitan administrar la permanencia y normal estadía
de los extranjeros en el territorio italiano.
Según el Ministerio del Interior, en el 2000 la
cifra de inmigrantes era de 1.341.000, cantidad que
aumentó a 2.730.000 a finales del 2004. La mitad
de los inmigrantes (1.289.000) provienen de Europa central,
647.000 de Africa, 472.000 de Asia, 314.000 de las Américas
y 7.000 de Oceanía.
Caritas advirtió que se trata de un "proceso
irreversible", por lo que es necesario adoptar una
política de integración que elimine definitivamente
"la xenofobia, el racismo, las humillaciones burocráticas,
las desigualdades y revise las normas sobre la ciudadanía".
Italia adoptó en el 2002 una ley contra la
inmigración ilegal, que permite expulsar a
los extranjeros que llegan en forma clandestina
al país, e inclusive a aquellos provenientes
de zonas de conflicto.
La llamada ley Bossi-Fini, en honor de sus inspiradores
Gianfranco Fini, viceprimer ministro y líder
de Alianza Nacional, y Umberto Bossi, líder
de la Liga Norte y entonces ministro de las Reformas,
prevé que el permiso de estadía sea
otorgado sólo a los extranjeros que dispongan
de un contrato de trabajo en Italia.