Los rifles de Bush
"Estamos muy preocupados porque esas armas podrían terminar,
por ejemplo, en manos de las FARC, una fuerza muy desestabilizadora
en Latinoamérica", le comentó George Bush al diario
ruso Izvestia, refiriéndose a la compra de 100 mil fusiles
Kalashnikov por parte del gobierno de Hugo Chávez a la
Federación Rusa.
Bush no hizo mención a la anunciada compra de otras
armas rusas, españolas y brasileñas (helicópteros
y aviones de combate y de transporte, fragatas y demás),
que figuran en la reciente lista de adquisiciones del Gobierno
revolucionario.
El problema, para Bush, son los rifles. Saddam Hussein,
por ejemplo, no pudo levantar un solo avión, ni logró
entablar una batalla de tanques en la fugaz guerra asimétrica
de Irak con Estados Unidos. Pero los rifles distribuidos
previamente entre la población, utilizados en la guerra
asimétrica posterior, le han dado al Ejército
estadounidense más problemas en un año que los
que le crearon las fuerzas convencionales de Irak en tres
semanas de combate.
Bush es el eco final de la posición que parece comenzar
a prevalecer en Washington en la sorda pugna que existe
en torno al "caso Chávez" entre el denominado "gobierno
corporativo" _Kerry dixit_, cuya vocería le pertenece
a la Se cretaría de Estado y el llamado "complejo
industrial-militar" (léase Pentágono), represen
tado por la Secretaría de Defensa.
El Congreso de EEUU, donde se concentran los esfuerzos
del lobby petrolero a favor del gobierno de Chávez,
reacciona lentamente frente a las presiones de los halcones
de Washington. El senador republicano Richard Lugar,
quien preside una comisión para buscar fuentes
energéticas alternativas a las de Venezuela, también
auspicia un proyecto de ley con alcance mundial para
la "Reducción de Armas Convencionales". Llegará
tarde.
Rogelio Pardo Maurer, temperamental subsecretario
de Defensa para el Hemisferio Occidental, comenzó
la ofensiva de los halcones publicitando la posición
extrema del Pentágono, en declaraciones que le
suministrara al Financial Times. "Hemos llegado al
punto límite de la actual política. Se necesita
una nueva estrategia para enfrentar a Chávez",
dijo Pardo Maurer. Esa estrategia sería, de acuerdo
con el subsecretario, la de un "cerco" todavía
no muy claro, pero que quiere _hasta ahora inútilmente_
implicar a Brasil.
En el mismo sentido se expidió su jefe, Donald
Rumsfeld, en una pensada campaña propagandística
de "intriga", que bien pudiera inscribirse en las
llamadas técnicas de Guerra de Cuarta Generación:
"No puedo imaginar qué va a acontecer con los
100 mil AK", dejó flotar Rumsfeld en una rueda
de prensa ofrecida en Brasilia, agregando que "si
la compra se concreta, no será bueno para el
Hemisferio".
George Bush viajó a Moscú para reunirse
con Putin y uno de los puntos de su agenda fue
el relacionado con los rifles destinados a la
revolución bolivariana. Si no consigue abortar
la operación, habrá luz verde en la
Casa Blanca para iniciar la segunda etapa de la
instalación de matriz de opinión pública
internacional contra Chávez. Es decir, todo
aquello que pase en Colombia o en cualquiera de
los otros estados "débiles" vecinos _Pardo
dixit_ tendrá por detrás a los Kalashnikov.
El Plan Colombia finaliza este año. Otro
Plan, toda vía sin nombre, está por
comenzar.