ERNESTO LINZALATA
EL UNIVERSAL
Muchas son las áreas donde la tecnología ha jugado
y juega un rol fundamental: medicina, aeronáutica, deportes,
entretenimiento, por sólo citar algunas. Los objetivos
de los avances en esa área pueden variar, pero uno de ellos
es simplificar la vida al cliente.
En el Estado de Massachusetts, en Estados Unidos, un desarrollo
tecnológico de IBM busca, precisamente, facilitar la
estadía de miles de perso nas en las cadenas de supermercados.
Bajo la denominación de Shopping Buddy (especie de
ayudante de compra), una computadora inalámbrica instalada
en un carrito de supermercado permite a los clientes escanear
sus compras a través de un lector de barras, que en
cada pase registra el producto, su costo y totaliza lo gastado.
Esta computadora conoce los hábitos de compra de
las personas, pues apenas arribar al supermercado los
clientes afiliados la activan con una tarjeta personal,
por lo que este hecho permite al establecimiento ofrecer
en línea cupones de descuento para los artículos
que se ven en el pasillo, a medida que el comprador avanza
con su carrito.
Basado en ese registro de compra, la pantalla muestra
la ubicación por pasillo de los productos que históricamente
han sido de su interés. Por este conocimiento previo
de los hábitos de consumo, el Shopping Buddy ofrece
algunas sugerencias relacionadas. Por ejemplo, si el
cliente suele adquirir productos bajos en calorías
porque permanentemente una dieta forma parte de su vida,
la pantalla da a conocer la ubicación de productos
que pueden interesarle.
Otra de sus ventajas está en que pueden hacerse
pedidos preempacados en secciones como charcutería
y carnicería, que directamente son enviados a
la caja registradora, mientras se recorren otras áreas
del supermercado, con el consecuente beneficio de
ahorro de tiempo.
Esta muestra está en operatividad en las tiendas
de la cadena Stop & Shop en las comunidades
de Braintree, Quincy southern y Kingston, todas
en Massachusetts.
Pero no todo es color de rosa, pues se han presentado
casos en los que un precio se ubica en el envoltorio
del producto y otro aparece al pasar éste
por el código de barra. Allí la solución
está en manos del hombre y no de una máquina.