Ciudad del Vaticano. El papa Benedicto XVI impartió
su primera bendición desde el balcón de su apartamento,
lo que supuso un retorno a la reverenciada tradición semanal
ante una multitud de más de 40.000 personas concentrada
en la plaza San Pedro.
El Santo Padre pidió el fin de la violencia en Togo,
país que ha vivido días de saqueos tras unas disputadas
elecciones, citó Reuters.
Para el pueblo de Togo y otros pueblos que sufren por la
guerra, la pobreza y la enfermedad "rezo por la armonía
y la paz", añadió. "Hoy me siento más cerca
del querido pueblo de Togo", agregó el Pontífice.
En un signo más de que intentará dedicar su
papado a la búsqueda de la armonía mundial,
Benedicto XVI también saludó a los ortodoxos
y cristianos que celebraban el Domingo de Pascua, y dijo
que esperaba la unidad entre la Iglesia católica
y la ortodoxa.
Joseph Ratzinger, de 78 años, saludó a los
católicos de Madrid y Barcelona en español,
y en una referencia al Día del Trabajo pidió
respeto y dignidad para los trabajadores del mundo.
Fue el primer discurso del Papa desde el balcón,
casi un mes después de la última aparición
conmovedora de Juan Pablo II desde el mismo lugar.
El Pontífice pareció tenso y nervioso,
en comparación con el carismático Juan
Pablo II, quien _recordó_ convirtió el
saludo dominical en una "tradición muy amada"
en todo el mundo.
"Podemos sentir su presencia, más cerca
que nunca", dijo Benedicto XVI, añadiendo
que estaba agradecido a los fieles por su apoyo.
La bendición impartida fue la Regina Coeli,
que en esta época sustituye al Angelus.