ANA MARIA HERNANDEZ G.
EL UNIVERSAL
Las discusiones en torno al proyecto de Ley del Derecho
del Autor y la Autora, actualmente en la agenda de la Asamblea
Nacional, continúan en las voces de los ana listas.
Así, el pasado miércoles 6 de abril se realizó
el foro Propiedad intelectual como Patrimonio del Estado en
la Sala E de la Universidad Central de Venezuela. Intervinieron
Xiomara Jayaro del Instituto Venezolano de Investigaciones
Científicas (IVIC), el abogado y docente de la UCV Leonel
Salazar, Eduardo Samán del Servicio Autónomo de
Propiedad Intelectual (SAPI) y la escritora y editora Blanca
Strepponi, representante de la Cámara Venezolana del
Libro (Cavelibro). Luego de estas intervenciones se sumó
la escritora Andrea Coa, una de las redactoras del mencionado
proyecto de ley.
Coa defendió el documento que compuso junto a Ramón
Domingo Valdés y Alberto Monteagudo y señaló
que "nos reunimos porque consideramos que la ley del 93
no responde ni defiende nuestros derechos, y nos entrega
a las corporaciones internacionales".
Agregó que existen leyes como la del Libro que exoneran
de impuestos a toda la cadena de comercialización
del sector, que a su juicio no incentiva la producción
cultural nacional. "Aun con todo eso, la industria editorial
venezolana está en rojo", e invitó a constatarlo
a través de la página de Internet del Centro
Nacional del Libro.
"Aquí los pintores están en las plazas porque
se estimula sólo a los extranjeros. Acá hay
consumidores de libros", y denunció a las editoriales
como entes que "explotan a los au tores".
Según sus palabras, "tratamos de acercarnos
al SAPI (antes de ser dirigido por Samán) y nunca
tenían tiempo para nosotros. Esta situación
ha cambiado con la dirección revolucionaria,
y no me da miedo decir esta palabra en la UCV, porque
lo que se necesita es una transformación de fondo.
Vi el manifiesto de Cavelibro, contrapuesto al derecho
de los autores con los editores. Yo sí tengo
que decir que la legislación internacional acabó
con la industria editorial mexicana. Debemos denunciar
los convenios internacionales, ¿quién dijo
que son palabra de Dios? Son palabra de Estados Unidos,
es la vieja lucha del Norte contra el Sur. El nuevo
orden solidario es que el Sur participe y ponga su
propuesta".
También habló sobre el polémico
artículo 5 del proyecto donde se menciona que
el Estado "podrá adquirir" aquellas obras que
considere de interés público. "Ese es
uno de los principios para garantizar que la gente
tenga acceso a la obra. Cuando el Estado la adquiere
lo hace con trato directo al autor. Entendemos que
chillara Cavelibro, Sacven, hay que hacer una contraloría
social para que defienda. Se trata de eso".
Acerca de las sanciones penales, otro punto delicado,
instó para que los "abogados bolivarianos
hicieran las correcciones. Esto es diferente a
lo que hace el Imperio, que cocina leyes a espaldas
de la comunidad. No queremos que cambien las partes
estratégicas, sino las sanciones penales".
Calificó este proyecto como uno de los
tres, que se discuten en el Parlamento, "más
satanizados por los medios de comunicación.
En agosto de 2004 lo introdujimos, entró
en agenda en noviembre de 2004 y fue redactado
hace dos años. Yo también tengo observaciones
y soy partidaria de que no se apruebe tal como
está, porque contiene errores de transcripción
y redacción. Nosotros no somos como los
bufetes, somos dolientes".
amhernandez@eluniversal.com