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Caracas, martes 05 de abril, 2005  
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DUELO / Cardenales aún no deciden fecha de inicio de cónclave
Prelados definen perfil de sucesor

Cada día los purpurados sostendrán reuniones para intercambiar opiniones
(Foto AFP)
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Los purpurados que ya están en Roma han empezado a practicar la discreción. Tratan de evitar cámaras y micrófonos y ya prestaron el juramento para guardar silencio acerca de todo lo que rodee la elección del nuevo jerarca Ciudad del Vaticano. Los cardenales que siguen llegando a Roma para participar en el cónclave que elegirá al sucesor de Karol Wojtyla van perfilando, con sus primeras declaraciones, el espíritu que animará el próximo papado, que parece ser un perfil parecido al del extinto Juan Pablo II.

Sin embargo, pese a las expectativas que había sobre la fecha del cónclave para escoger al sucesor de Wojtyla, los purpurados no anunciaron cuándo comenzará esta reunión, señaló Efe.

Las dos primeras citas de los cardenales tuvieron lugar ayer: la primera para prestar el juramento de mantener en secreto lo que rodea a la elección del nuevo Papa y la segunda para decidir los detalles del funeral.

A partir de hoy se celebrará una reunión diaria a fin de que todos los cardenales se conozcan entre sí y detallen su visión sobre las cuestiones que hay que afrontar.

La normativa del Vaticano establece que la reunión de cardenales de la que saldrá el nuevo sucesor de Pedro debe ser convocada no antes de quince días ni después de veinte de la muerte del Papa.

Wojtyla falleció el pasado día 2, por lo que el cónclave deberá convocarse entre los próximos días 17 y 22 de este mes.

Características
Desde el momento cuando se convoque el cónclave, los purpurados electores (un total de 117, más uno in pectore) tendrán estrictamente prohibido mantener cualquier contacto con el exterior, pero algunos ya han dejado entrever el perfil que a su juicio deberá tener el nuevo Papa.

Para el cardenal brasileño Claudio Hummes, uno de los purpurados latinoamericanos cuyo nombre suena entre los papables, el próximo sucesor de Pedro deberá ser alguien "capaz de representar al mundo y tener influencia tanto sobre los no creyentes, como sobre los que profesan creencias diferentes".

El arzobispo de Sao Paulo destaca tres rasgos esenciales del pontificado que acaba de concluir: "diálogo ecuménico, evangelización y lucha contra la creciente pobreza".

Otro de los cardenales incluido por los vaticanistas entre los papables, el hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, coincide en que el elegido deberá saber afrontar "los problemas de la globalización, entre ellos los peligros que conlleva la biogenética".

Buena parte de las opiniones adelantadas hasta ahora apuntan a que el elegido mantendrá las pautas tradicionalistas dictadas por Juan Pablo II en materia de moral, sobre todo respecto a la familia y el sexo, y eclesiástica _celibato y papel de la mujer_, aunque con la capacidad de afrontar los nuevos desafíos.

También se discutirá la conveniencia de que el nuevo Papa proceda de una región como Latinoamérica, según el cardenal dominicano Nicolás de Jesús López Rodríguez.

Juramento
Al inicio de la reunión, los cardenales prestaron juramento de solemne confidencialidad acerca de lo que discutan en sus reuniones a puertas cerradas en la Sala Boloña.

"Nosotros, Cardenales de la Santa Iglesia Romana, del Orden de los Obispos, del de los Presbíteros y del de los Diáconos, prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis del Sumo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice, o que por su naturaleza, durante la vacante de la Sede Apostólica, requiera el mismo secreto".

Después, cada prelado dijo: "Yo, cardenal ..., prometo, me obligo y juro".

Y poniendo la mano sobre los Evangelios, añadió: "Así me ayude Dios y estos Santos Evangelios que toco con mi mano".

A pesar de los juramentos, en el último cónclave a alguien se le fue la lengua. Se supo que 99 de 111 sufragios aprobaron la elección de Karol Wojtyla en octava votación. Y eso que el resultado debería haber sido un secreto "para la eternidad".

Por eso mismo los cardenales que ya están en Roma han empezado a practicar de inmediato la discreción. Tratan de evitar lo máximo posible cámaras y micrófonos.



 
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