CARACAS, lunes 04 de abril, 2005 | Actualizado hace
El mismo año en que el cardenal Francis Arinze se hizo
sacerdote, un colega de mayor edad recibía terapia al
ser considerado un desequilibrado mental por querer incorporar
rituales africanos a la Iglesia Católica.
Años después, cuando ya no se usa el latín
y en las misas se hablan cientos de idiomas, Arinze se mantiene
firme: toleró música de tambores africanos en tan
sólo dos de las parroquias de supervisó como obispo.
A lo largo de décadas de cambios, Arinze, de 72 años,
es un firme portavoz del establishment de la iglesia y figura
cuarto en la jerarquía del Vaticano. Se lo menciona como
candidato a suceder a Juan Pablo II.
Juan Pablo le encomendó la custodia de las formas de
adoración, los sacramentos y la liturgia. Arinze también
colaboró en el acercamiento entre la Iglesia Católica
y otras religiones.
África es probablemente el sitio donde el catolicismo
encuentra terreno más fértil para su crecimiento.
Mientras la religión está en franco retroceso en
Europa, en Africa creció más de un 30% en la última
década.
Arinze pertenece a una familia que adoraba deidades igbo
en el sudeste de Nigeria y durante años asistió
a refugiados de la guerra de Biafra.
Dirigió a unos feligreses que vieron cómo las oraciones
en latín y algunas lenguas europeas daban paso a celebraciones
festivas en las que los sacerdotes avanzaban por los pasillos
de las iglesias rodeados de bailarines y en las catedrales
resonaba el ritmo de los tambores.
Pero todo tiene un límite para Arinze, quien en sus
cartas pastorales se pronunció a favor de que la Iglesia
no se aparte demasiado de su doctrina en torno al aborto,
las relaciones sexuales y la castidad.
Consciente tal vez de la situación en su Nigeria natal,
donde hay periódicos estallidos de violencia sectaria,
Arinze postuló "conversaciones francas" entre las distintas
religiones.
Cristianos y musulmanes, dijo, deben entender que comparten
numerosas creencias.
Arinze entró en contacto con el catolicismo a través
de unos misioneros irlandeses en su pueblo de Eziowelle. Fue
bautizado a los 9 años, ingresó en el seminario
a los 15 y fue nombrado obispo auxiliar en 1965, a los 32
años. Fue uno de los obispos más jóvenes del
mundo.
Sus colegas lo describen como una persona con ideas claras,
espiritual e incansable, flexible y dispuesto a escuchar las
opiniones de los demás.
Fuente AP
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