KELVY PIRELA
EL UNIVERSAL
La selección nacional no pudo con la la altura de La
Paz y fue presa fácil para Bolivia que le derrotó
3-1 teniendo como punto de partido un autogol tempranero del
defensa venezolano Alejandro Cichero. El técnico venezolano
Richard Páez sorprendió con un esquema poco usado
durante su era, con tres centrales en la última línea
y tres volantes defensivos delante de ésta. Para el ataque
se conformó con dos mediocampistas ofensivos y un delantero,
pero toda idea y claridad se vino al piso cuando Cichero, tratando
de despejar un centro, quebrantó la red nacional con menos
de dos minutos de partido.
Jugando de ese modo, con Juan Fuenmayor como lateral izquierdo
y con el natural de la posición, Jonay Hernández,
delante de él _junto a "Varilla" González y "Pájaro"
Vera_, el equipo se estorbaba entre sí, mientras Bolivia
atacaba y Venezuela trataba de sacudirse el golpe psicológico.
Pero
no dio tiempo de nada. José Castillo puso el dos a
cero luego de que José Vaca le hiciera un caño
a Fuenmayor y el propio Castillo burlara a José Manuel
Rey, a Cichero y a Dudamel, para poner el 2-0.
Páez se reinventó y sacó a Cichero para
ingresar a Noriega, volviendo a su esquema normal, con
cuatro en el fondo, cuatro volantes y dos atacantes. Entonces
el equipo funcionó, con un Héctor "el Turbo"
González que se las jugaba todas en el medio de la
cancha y un equipo que lucía, tanto, que Giancarlo
Maldonado puso el 2-1.
Páez hizo más cambios, metió a César
González por Gabriel Urdaneta y a Rondón por
De Ornelas, pero se estropeó la brújula porque
mandó a Héctor a jugar como lateral derecho
y Bolivia, que estaba obligada a reconciliarse con los
suyos, aprovechó los espacios venezolanos y puso
el 3-1 definitivo por intermedio de Vaca.
kpirela@eluniversal.com