RAQUEL BARREIRO C.
EL UNIVERSAL
En su lucha por disminuir el desempleo el Gobierno Nacional
ha venido empleando una serie de estrategias, entre las que
se incluye prorrogar una y otra vez el decreto de inamovilidad
laboral. De los seis años que lleva en la presidencia Hugo
Chávez, tres años ha gobernado con inamovilidad laboral.
El primero de mayo del año 2002 se decretó por
un período de 60 días la inamovilidad laboral para
los empleados del sector privado y público. Esta decisión
constituía para ese momento una medida de protección
para los trabajadores luego de los acontecimientos de abril
de ese año, que generaron inestabilidad política
en el país.
A pesar de que en ese momento se pensó que esta sería
una medida temporal, la inamovilidad se ha prorrogado en
ocho oportunidades y van 1.067 días con la medida,
a lo que se suma 183 días más, de la más
reciente prórroga.
Según, explicó Ricardo Dorado, viceministro
del Trabajo, la última prórroga de la inamovilidad
"obedece a la intención de preservar puestos de trabajo
en momentos en los que se discute un incremento del salario".
Sin resultados relevantes
Cuando se decretó por primera vez la medida el índice
de desempleo en el país era de 15,6%, es decir,
la desocupación afectaba a 1.782.845 personas,
según las cifras del Instituto Nacional de Estadística
(INE). Casi tres años después la tasa de
desempleo es de 14%, lo que en términos absolutos
significa que existen 1.674.628 desocupados.
Ni la medida de inamovilidad, ni los programas
que se han diseñado para mejorar las condiciones
de empleo o la mejora de la economía han sido
suficientes para mostrar cambios relevantes en la
tasa de desocupación en este período.
Los empresarios aseguran que la medida de inamovilidad
lejos de incentivar el empleo, lo que genera es
mayor reticencia de parte de los patrones a la
hora de contratar nuevo personal. Aseguran que
al mejorar las condiciones económicas, las
empresas lo que hacen es utilizar parte de su
capacidad ociosa para incrementar la producción
sin aumentar la nómina.
Incluso muchas empresas en tiempos de crisis
económica han reducido el número de
empleados, a pesar de que existe la inamovilidad.
Los empleadores llegan a un acuerdo con sus
trabajadores para pactar su salida de la empresa,
sin que esto acarree sanciones por parte del
Ministerio del Trabajo.
El Gobierno por su parte, ha anunciado 10
planes de empleo en seis años, algunos
de ellos basados en el incentivo fiscal a
las empresas para que aumenten sus nóminas,
y otros basados en capacitación laboral,
pero no se han llegado a alcanzar las metas
anunciadas. Cabe recordar que Chávez
anunció que a finales del año 2004
la tasa de desempleo caería a 5%, pero
el índice se ubicó en 10,9%.
Ante este escenario el Gobierno ha optado
por aumentar su capacidad como empleador
en el país. La ocupación en el
sector público, en el lapso de tres
años, aumentó dos puntos porcentuales.
La creación de empresas del Estado,
como CVA Azúcar, CVA Cereales y Oleaginosas,
o CVA Lácteos, aumenta la participación
del Estado como generador de empleo.
A esto se suma toda la red de cooperativas
que ha comenzado a financiar el gobierno
a través de la Misión Vuelvan
Caras.
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