ALFREDO YANEZ MONDRAGON
EL UNIVERSAL
En lo que consideró un día triste, Andrés
Galarraga se despidió del beisbol.
Con el pundonor de un atleta que sabe lo que significa el
tope de condiciones, Galarraga señaló, a través
de un comunicado de prensa, que este es el momento adecuado
para el retiro, pues "sencillamente no estaba jugando a la
altura de las expectativas que me había fijado a lo largo
de toda mi carrera y quería marcharme en mis propios
términos".
No fue sencillo tomar la decisión, sobre todo luego
de que durante los entrenamientos primaverales, a los que
llegó incluso un día antes del comienzo oficial,
dio muestras de concentración y poder para desaparecer
la bola.
Tras ser sometido a la presión de hacer el equipo
con méritos ganados en el terreno y no por el excelso
nombre que ostenta en el beisbol de las Grandes Ligas,
Galarraga respondió con coraje, al batear dos jonrones
e impulsar cinco carreras en dos días, para avivar
sus propias esperanzas, aunque una semana más tarde,
y con el cartel de las estadísticas a la vista de
todos, sus .235 de promedio, sus tres jonrones y sus siete
impulsadas, no cumplieron lo previsto inicialmente y prefirió
dar el paso hacia un lado.
Galarraga se marcha con la frustración de no haber
conseguido el cuadrangular 400 de su carrera, meta que
se había fijado al menos hace tres temporadas,
cuando con los Gigantes de San Francisco se acercó
a la marca, al disparar 12 bambinazos a las gradas.
El
Gran Gato señaló estar sumamente agradecido
con la organización de los Mets de Nueva York,
"especialmente con Omar Minaya (gerente general),
por darme esta oportunidad. Jugar ha sido parte de
mi vida por mucho tiempo, pero siento que este era
el momento adecuado para darle a alguien más
joven la oportunidad de jugar. Me encantó el
tiempo que pasé aquí con los Mets y sólo
espero volver en el futuro a la organización
desempeñando alguna función".
Luego de brindarle apoyo en el receso invernal,
Minaya subrayó que "hoy podemos ver qué
clase de persona de primera es Andrés".
"Siempre ha manejado las cosas con clase y dignidad
durante toda su carrera, y esta tarde es otro
ejemplo de su noble personalidad. Es un maravilloso
ejemplo para los jugadores de hoy, y voy a extrañarlo
terriblemente. Sin embargo, espero que algún
día se reincorpore a nuestra organización
de nuevo", indicó el directo, quien también
fue clave en la contratación de Galarraga
en sus inicios, con los Expos de Montreal, hoy
Nacionales de Washington.
Tras 19 temporadas, Galarraga dejó promedio
al bate de .288 además de 2.333 hits y
1.425 carreras impulsadas en 2.257 partidos.
En 1999 se perdió la temporada cuando
le diagnosticaron el linfoma cancerígeno,
y luego bateó para .302 con 28 jonrones
y 100 carreras empujadas con los Bravos de
Atlanta en 2000. Sufrió una recaída
del mal en noviembre de 2003. Fue operado
en noviembre y tuvo un trasplante de células
madres en febrero de 2004.
Bateó su cuadrangular número
399 con los Angelinos de Anaheim en septiembre
y firmó con los Mets durante el receso
invernal.