JEANETTE HERRERA
ENVIADA ESPECIAL/EL UNIVERSAL
Cojedes. El Hato Piñero con sus 80.000 hectáreas
de terreno _muchas de las cuales son intransitable durante buena
parte del año pues el 60% de las tierras del fundo son
inundables_ se ha convertido en un verdadero refugio privado
de flora y fauna silvestre.
El hecho de que sea un ecosistema bastante particular ya
que reúne características de sabana llanera, seca,
inundable y bosque, así como la protección ambiental
que se le brinda a estos espacios ha hecho que poblaciones
amenazadas o en peligro de extinción como la del caimán
del orinoco, la danta, el perro de agua, el jaguar o tigre
americano, el puma, el manatí y el paují copete
de pluma hayan elegido el hato como su hábitat natural.
Los inventarios de fauna silvestre y acuática realizados
en Piñero han revelado que de las 3.227 especies que
existen en Venezuela (entre aves, mamíferos, reptiles,
anfibios y peces) 551 tienen en estas tierras del Estado
Cojedes hábitats idóneos para su supervivencia.
"Aquí los animales viven libremente, saben que no se
les mata y por eso vienen a refugiarse en el fundo. Nosotros
decimos que esto es como una isla dentro del llano", comenta
Francisco Delascio, director botánico de la Fundación
Hato Piñero.
El fundo también es centro de muchas investigaciones
científicas sobre condiciones particulares de cada
especie: "La investigación sobre los jaguares que
duró tres años y se hizo en alianza con la Universidad
de Florida ha permitido el mantenimiento de la especie;
se hizo un estudio sobre la dieta de las iguanas y en
conjunto con la Universidad Simón Bolívar se
está haciendo una evaluación genética de
las poblaciones de chigüires. Estas son sólo
algunas de las cosas que se hacen para saber lo qué
se tiene y cómo cuidarlo", explica Edgar Useche,
director ejecutivo de la Fundación Hato Piñero.
Las aves que los visitan
En Piñero pueden apreciarse gran cantidad de mamíferos
y reptiles, sin embargo son las aves las que más
se dejan ver en esa llanura: 342 especies, de las
1.312 que viven en Venezuela, sobrevuelan el hato
durante todo el año. De impresionante belleza
son las guacamayas, turpiales, garzón soldado,
corocoros colorados y negros, garzas blancas, carpinteros,
gavilanes, entre otras que pueden apreciarse sin mayores
obstáculos. "De diciembre a febrero esto es el
paraíso de los observadores de aves. Vienen canadienses,
europeos, norteamericanos a apreciar la variedad de
especies", dice Useche.
Pero las aves autóctonas no son las únicas
que vuelan por esos parajes, las migratorias también
encuentran refugio. Las investigaciones realizadas
dan cuenta de que 14 especies de avifauna arriban
los últimos meses de cada año al hato.
Herbario pionero
El inventario cualitativo de la flora es, sin embargo, uno
de los proyectos emblemáticos de Piñero,
el único hato privado que cuenta con un herbario
que sirvió como base para el plan de ordenación
y uso territorial del fundo. "Este plan ha servido
para que los mismos dueños se metan dentro
del aro porque hay zonas que no se pueden tocar
por su riqueza vegetal como el morichal, que es
el más centroccidental de Venezuela, o el
bosque de los caballos. Todas las muestras de
aquí se han llevado al herbario nacional
de Venezuela", explica Francisco Delascio, organizador
del herbario.
Se calcula que de las 3.000 especies de flora
de los llanos venezolanos, en Piñero hay
colectadas el 28%. Adicionalmente se han descubiertos
en el fundo 177 especies que representan un
récord para Cojedes y algunas de las plantas
encontradas son nuevas para todos los llanos
venezolanos como la Loasaceae, conocida vulgarmente
como pegajosa. "El herbario además de contener
un registro de todas las especies de plantas
colectadas es una importante fuente de información
para conocer los usos de cada especie y la aplicación
práctica que se les puede dar. Tenemos
además un inventario de mangles y de palmas",
explica Delascio.
jherrera@eluniversal.com