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Caracas, domingo 20 de marzo, 2005  
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PAGANDO PLUMAS / La revolución contrata opinadores para lavar su imagen
La tarifa es en dólares

El registro del US Department of Justice detalla el negocio de la VIO
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Financiada por el gobierno funciona en Washington la Oficina de Información de Venezuela, VIO, una iniciativa "privada" que reúne a supuestos periodistas y a analistas políticos en la labor de difundir información positiva sobre la revolución entre medios y políticos estadounidenses.

ISABEL GARCIA NEVETT

EL UNIVERSAL

El gobierno bolivariano ha estado activo en su campaña por desvirtuar la cobertura mediática negativa en el exterior, de ahí la creación de una empresa encargada primariamente a esta actividad. La Oficina de Información de Venezuela (VIO por sus siglas en inglés), propiedad de VIO Investment Corp, una compañía privada registrada en el Estado de Florida, lleva más de 3 años operando desde Washington DC.

De acuerdo con los registros que presentaron sus miembros al Departamento de Justicia de Estados Unidos, se establece textualmente que: "A través de herramientas de alcance mediático, acción y educación de bases y de voceros del Congreso, VIO busca presentar una visión más acorde con la realidad del proceso actual en Venezuela al público estadounidense, construir alianzas estratégicas para el pueblo venezolano y evitar que el gobierno de los Estados Unidos intervenga en el proceso democrático de Venezuela".

VIO se presenta como una fuente de información veraz y educativa sobre lo que llaman "las inversiones sociales" del gobierno bolivariano y las transformaciones políticas que se están dando en el país. Se definen como ciudadanos americanos interesados en fomentar el conocimiento sobre la patria de Chávez. En el sitio web de VIO, afirman que "como ciudadanos estadounidenses, tenemos la obligación de asegurar que nuestro gobierno respete la soberanía de democracias extranjeras".

Para tener seguro el éxito de su campaña, VIO se puso en contacto desde septiembre del 2003 con la organización americana Global Exchange, que cuenta con una importante red de activistas políticos en ese país. Esta organización se ha encargado de planificar algunas de las protestas mundiales más multitudinarias, incluyendo las demostraciones en contra del foro de la Organización Mundial del Comercio, celebrado en Seattle en el año 1999. Deborah James, antigua directora de Global Exchange, se desempeñaba hasta hace poco como directora ejecutiva de VIO.

Verdes bolivarianos

El financiamiento de la Oficina procede de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Washington y se le asignó un presupuesto de más de 400.000 dólares para el período 2003-2004. Según información de Kevin Borgadus, en un artículo del 22 de septiembre del 2004 para el Centro por la Integridad Pública de EEUU, VIO cerró sus operaciones abruptamente al final de enero del 2004 y reapareció con un nuevo presupuesto de 660.000 dólares unos meses más tarde. En el mismo artículo, Borgadus hace mención del contrato que tiene el gobierno bolivariano con la firma lobbista Patton Boggs, por más de 650.000 dólares en el 2004. Kevin Borgadus es un investigador del Centro por la Integridad Pública y ha trabajado para CBS Radio y CNN.

VIO emplea a seis profesionales americanos y venezolanos, los cuales recibían, para el lapso 2003-2004, salarios entre 3.000 y 5.300 dólares al mes.

VIO figura legalmente en el Acta para Registro de Agentes Extranjeros (FARA, en inglés), donde se deben registrar todas las compañías extranjeras que actúen en nombre de un gobierno foráneo y reciban pagos del mismo. En el registro también se declara que todas las actividades realizadas por VIO son de "naturaleza política". Esta acta se redactó como una respuesta del Congreso a la actividad de propaganda política realizada por agentes de origen alemán que operaban en EEUU antes de la Segunda Guerra Mundial.

Misión defensa

Entre las actividades de VIO, está la de desmentir las supuestas falacias publicadas en el exterior por los medios de comunicación internacionales y venezolanos. Esto lo hacen a través de correos electrónicos, cartas al editor, redactando artículos, suministrando documentación audiovisual, etcétera. En muchas ocasiones dicen escribir a título personal, sin dejar claro que trabajan para una empresa financiada por el gobierno bolivariano.

Uno de los encargados de esta actividad es Nathan Converse, quien se desempeña como "analista mediático" en VIO. Converse ha escrito varios artículos defendiendo al gobierno frente al público estadounidense, denunciando la cobertura negativa y acusando a los medios de ese país de falsear hechos y reportar subjetivamente.

Parte de la campaña audiovisual de VIO consiste en promocionar y promover el documental "La Revolución no será transmitida", una visión particular sobre los hechos del 11 de abril.

VIO también se encarga de hacer lobby en el Congreso estadounidense en pro de la causa bolivariana. Uno de sus empleados se ocupa de coordinar las relaciones de la oficina con el Congreso americano, con el fin de "educar" a los congresistas e influir en las decisiones que se tomen sobre el país. En la página web de VIO, también se dan consejos para los interesados en mandar cartas o correos electrónicos al Congreso y cómo arreglar encuentros cara a cara con congresistas para hablar sobre Venezuela.

Otra interesante actividad de la oficina es la organización y financiamiento de "delegaciones de observadores" que visitan Venezuela para conocer mejor la situación del país. Se reporta que así se dio la visita del estadounidense Justin Delacour a Venezuela, durante el referendo revocatorio. Delacour es citado como "analista político" en el dossier presentado por el Ministerio de Comunicación e Información donde se acusa a los medios de comunicación americanos de subjetividad y negligencia. Delacour es un autodenominado partidario y activista político pro Hugo Chávez y ha llegado a declarar que "Yo me quedo con Chávez en las buenas y en las malas, y creo que cualquier pensador progresista haría lo mismo si supiera lo que está en juego". VIO utiliza como ejemplo para sus lectores una carta al editor publicada en el Washington Post del 27 de octubre de 2004, firmada por Justin Delacour, en respuesta a un editorial supuestamente negativo sobre Venezuela. La carta muestra cómo se deben escribir respuestas pro Chávez y, de esta manera, influenciar la cobertura mediática sobre el régimen bolivariano.

Código Eva

De acuerdo con Elizabeth Araujo del diario TalCual, también se ha relacionado a VIO con la conocida abogada venezolano-americana Eva Golinger, residenciada en Nueva York y autora del libro El Código Chávez: Descifrando la intervención de los Estados Unidos en Venezuela junto al periodista americano Jeremy Bigwood.

En El Código Chávez aparecen documentos del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa de Estados Unidos, entre otros, donde supuestamente se relaciona a la CIA y al gobierno estadounidense con los hechos acontecidos en Venezuela el 11 de abril del 2002. Los documentos fueron obtenidos gracias al Acta para la Libertad de Información. El libro fue lanzado en Cuba por la editorial Ciencias Sociales y se espera que dentro de poco llegue al país. El propio Presidente Chávez recomendó el libro en su alocución dominical del 13 de marzo. Golinger y Bigwood son los responsables del "descubrimiento" sobre los aportes que la organización National Endowment for Democracy (NED, en inglés) hiciera a Súmate. En su momento, le añadieron glamour a sus denuncias diciendo que eran documentos "desclasificados", lo cual resultó no ser verdad. Por otro lado, VIO le ha pedido a Golinger en varias ocasiones que escriba cartas a los editores de distintas publicaciones, para que desmientan el contenido de artículos y editoriales adversos a Chávez.

VIO no trabaja sola

Otra empresa que ha sido contratada por el gobierno para la actividad de lobby es Lumina Strategies, representada por Michael Shellenberger, la cual recibió un contrato por seis meses de 60.000 dólares (sin incluir viáticos) en mayo del 2004 por parte de VIO.

Lumina Strategies es una compañía de consultoría y comunicaciones que trabaja en pro del interés público. Su misión, de acuerdo con su sitio en Internet, es "ayudar a fundaciones, ONG, y corporaciones a salvar el ambiente, hacer crecer la economía y mejorar las condiciones de vida para las personas a través de campañas para cambiar políticas, transformar actitudes y mover mercados". Se ha relacionado el trabajo de Lumina Strategies con el de Global Exchange, antiguo cliente de esta compañía. De acuerdo con una propuesta de trabajo adjudicada a Shellenberger, su labor para VIO consistiría en consultoría estratégica y de comunicación. Entre sus actividades estaría la de viajar a Venezuela al menos una vez al mes, escribir artículos de opinión, realizar campañas de activismo político a través de Internet y coordinar con VIO y la Embajada para promocionar eventos.



 
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