CARACAS, miércoles 09 de marzo, 2005 | Actualizado hace
Desde el 11-M la policía ha detenido a 78 personas, de las que una treintena continúan en prisión. [Foto Reuters]
Un año después del 11-M, la investigación
está lejos de concluir. Así lo demuestra el más
reciente informe policial, que echa por tierra parte de lo
que se daba por hecho hasta ahora y arroja nueva luz sobre
los responsables de la peor matanza terrorista en la historia
de España y Europa.
Hasta ahora, la autoría intelectual de los atentados
de Madrid, que causaron 191 muertos y más de 1.500 heridos,
era atribuida casi exclusivamente al sirio nacionalizado español
Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu Dahdah", considerado
el "delegado" de la red Al Qaida en España y preso desde
noviembre de 2001.
Un nuevo organigrama de la Comisaría General de Información,
sin embargo, destaca por su influencia ideológica en
los atentados a Hichan Tensaman Jad, un imán de Toledo
extraditado a Marruecos al día siguiente de la masacre
y recién absuelto por un tribunal de su país, así
como a Mustafá Maymouni.
Ambos fueron encarcelados en el país norteafricano por
su presunta vinculación a los atentados suicidas del
16 de mayo de 2003 en Casablanca, que causaron 45 muertos,
entre ellos tres españoles.
Al frente de la red del 11-M, el organigrama coloca al presunto
jefe de Al Qaida en Europa, Abu Duhan Al Afgani, en cuyo nombre
fueron reivindicados los atentados en un video encontrado
dos días después en una papelera contigua a la mayor
mezquita de Madrid.
Hasta hoy no se sabe quién se esconde detrás de
este nombre, pero según fuentes policiales citadas por
el diario "El País" podría tratarse de Mustafá
Setmarian, un sirio nacionalizado español por cuya cabeza
Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares, o Amer
el Azizi, un marroquí huido que en 2003 estuvo en la
"cumbre" de Al Qaida en Turquía en la que se ordenó
a los islamistas que atacasen allí donde vivían.
El nombre de Abu Duhan Al Afgani aparece también en
un documento de diciembre de 2003 localizado por las autoridades
noruegas en el que un grupo de intelectuales islamistas radicales
instaba a atacar a España "antes de las elecciones generales
de marzo del año que viene" para forzar la retirada de
las tropas españolas de Irak.
Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu Dahdah", empero, sigue
siendo una figura clave en toda la trama. Este comerciante
de 42 años, casado con una madrileña y padre de
seis hijos, fue detenido el 13 de noviembre de 2001 en una
operación contra el islamismo radical ordenada por el
juez Baltasar Garzón y actualmente está preso en
la cárcel madrileña de Soto del Real.
Para "Abu Dahdah", quien en todo momento se ha declarado
inocente, la fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó
recientemente la pena de prisión más elevada pedida
nunca en España, 62.512 años, pero no por el 11-M,
sino por su presunta implicación en los atentados del
11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Aparte de esto, los investigadores están convencidos
de que de la célula integrista formada por este sirio
en 1995 surgieron los presuntos autores de la matanza de Madrid,
entre ellos Sarhane Ben Abdelmajid, alias "El Tunecino", o
el marroquí Jamal Zougam, dueño de un locutorio
en el populoso barrio madrileño de Lavapiés.
Según el juez instructor Juan Del Olmo, el 11-M fue
obra de grupos semiautóctonos en la órbita de Al
Qaida "unidos por su odio a España y a Occidente" y jaleados
por el apoyo del entonces gobierno de José María
Aznar a la guerra en Irak.
En concreto, se habría tratado de tres grupos: el de
Zougam, el de Jamal Ahmidan, alias "El Chino", y el de "El
Tunecino". Este último, a su vez, se dividía en
otros dos, uno liderado por el citado Mustafá Maymouni
y otro por Rabei Osman El Sayed, alias "El Egipcio", detenido
en junio del año pasado en Italia y entregado temporalmente
a España.
Los investigadores creen que en la planificación, financiación
y ejecución de la matanza intervinieron una veintena
de terroristas, de los que entre diez y trece colocaron las
trece mochilas bomba -tres no llegaron a estallar- en los
cuatro trenes de cercanías procedentes de Alcalá
de Henares.
Como elemento articulador en la trama aparece el Grupo Islámico
Combatiente Marroquí (GICM), uno de los máximos
exponentes de la doctrina salafista yihadista y el que se
presume también detrás del atentado suicida de Casablanca.
Si bien el factor suicida no formó parte de la matanza
de Madrid, sí se hizo presente tres semanas después,
cuando, el 3 de abril, siete de los presuntos terroristas
se volaron por los aires en una vivienda del distrito madrileño
de Leganés al verse acorralados por la policía.
Entre los muertos, aparte de "El Chino" y "El Tunecino",
también estaba Allekema Lamari, alias "Yasin", un argelino
considerado el jefe del comando.
La explosión además mató al agente Francisco
Javier Torronteras, del grupo especial de operaciones (GEO)
de la Policía Nacional, a quien el Ministerio del Interior
incluye como la víctima 192 del 11- M.
En contra de lo que mantuvo inicialmente el gobierno de Aznar,
y de lo que sigue sosteniendo el Partido Popular (PP), los
escritos hasta ahora hechos públicos por el juez instructor
Juan del Olmo, en conjunto más de 3.000 páginas,
descartan una implicación del grupo armado vasco ETA.
Sí hubo, empero, una vertiente española, ya que
los explosivos utilizados en los atentados, unos 200 kilogramos
de Goma 2, fueron facilitados, según la investigación,
por el ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras,
detenido al igual que su cuñado, Antonio Toro. En relación
con la "trama asturiana" fueron arrestados 18 personas.
En total, desde el 11-M la policía ha detenido a 78
personas, de las que una treintena continúan en prisión.
Pese a que sigue habiendo lagunas importantes, como la financiación
de la matanza, el juez del Olmo quiere dictar auto de procesamiento
contra 74 imputados antes del verano (boreal), con lo que
el juicio podría comenzar en octubre.
Lo que sí quedó claro, en el marco de la comisión
de investigación sobre el 11-M creada en el Congreso
de los Diputados, que hubo, al menos, imprevisión y exceso
de confianza de cara a la posibilidad de un atentado islamista
en España.
"Podía haber muchos más medios, podía haber
habido mucha más previsión por parte de todos, en
el ámbito legislativo, el legislativo, el jurídico,
el judicial, el policial y el político", declaró
el juez Garzón en su comparecencia ante la comisión.
Pero hay quienes van mucho más allá y afirman que,
de no haber habido tanta descoordinación entre los distintos
cuerpos de seguridad, los atentados del 11-M se hubieran podido
evitar.
Jorge Vogelsanger
Agencia DPA
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