CARACAS, martes 08 de marzo, 2005 | Actualizado hace
Una polémica ley de hidrocarburos dividió Bolivia
en dos corrientes encarnadas en el dimitente presidente Carlos
Mesa, defensor de la inversión privada exterior, y el
líder socialista Evo Morales, propulsor de una
tendencia nacionalista.
La Cámara de Diputados discute desde hace cinco meses
un proyecto de nueva legislación, de corte nacionalista,
propuesto por su comisión de Desarrollo Económico,
tras desestimar otra del poder Ejecutivo.
La propuesta de la comisión, avalada ampliamente por
Morales y calificada por Mesa de `inviable e imposible´
por considerar que ahuyentaría inversionistas y tampoco
es vista con buenos ojos por las compañías petroleras.
La ardua polémica irrumpió al momento de aplicar
los resultados de un referendo vinculante realizado
en julio pasado y que, entre otros puntos, ordena que
se "cobre impuestos y/o regalías a las empresas petroleras
llegando al 50% del valor de la producción del
gas y el petróleo en favor del país".
"Sin traicionar un milímetro el mandato popular, nuestra
ley es una ley que favorece al Estado, es una ley que
hace que el Estado tenga una empresa estatal) fuerte,
sólida, creíble, que invierte y que está en
todo el mecanismo de operación, en los mecanismos
de exploración de petróleo y explotación de
petróleo y gas", argumentó Mesa.
El punto subyace en la renuncia al cargo presentada el lunes
por Mesa, quien alegó, a la luz de los conflictos sociales,
que "no voy a gobernar en función de las locuras
que me plantee cualquier sector".
Morales replicó que la ley propuesta por el Ejecutivo
de Mesa favorece íntegramente a las consorcios
internacionales en desmedro de los intereses del Estado.
Por esa razón, el líder cocalero lidera cortes de
rutas, especialmente en el centro del país, para
presionar por una legislación que aumente las regalías.
"Es una mentira, una mentira flagrante e inaceptable que
el señor Evo Morales y el señor Santos Ramírez,
le digan a Bolivia y traten de engañar a Bolivia, diciendo
que lo que ellos plantean es una ley nacionalizadora y lo
que nosotros planteamos es una ley que favorece a las empresas
petroleras", señaló el mandatario.
Veintiséis empresas, entre ellas Total (Francia), Petrobras
(Brasil), British Gaz (Gran Bretaña), Repsol-YPF (Argentina),
Exxon-Mobil (Estados Unidos) y Plus Petrol, enfrentan
la amenaza de que sus 70 contratos deban ser anulados si el
proyecto de ley sobre los hidrocarburos que defiende Morales
es adoptado en los próximos meses por el Congreso.
Según analis y fuentes oficiales, la anulación
de los contratos podría provocar la estampida de
las compañías extranjeras en perjuicio de las regiones
gasíferas como Santa Cruz, al este, y Tarija, al sur
de Bolivia, que poseen el 85% de los yacimientos del
país.
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