CARACAS, jueves 03 de marzo, 2005 | Actualizado hace
A las 3:53 de la tarde del 26 de enero de 1985, el papa Juan
Pablo II pisaba por primera vez suelo venezolano.
Más de 50 países alrededor del mundo fueron testigos
de este acontecimiento.
A su llegada fue recibido por el entonces presidente Jaime
Lusinchi. Miles de personas se congregaron y acompañaron
al Sumo Pontífice en la ruta Maiquetía-Caracas.
La agenda del Vicario de Cristo se inició con una visita
oficial a Miraflores, seguida de una reunión con las
autoridades eclesiásticas del país en la Nunciatura
Apostólica.
Miles de jóvenes hacían vigilia ante la ventana
del papa, al que cantaban para despertarlo en las mañanas.
En la mañana del 27 de enero, todo estaba listo para
un memorable encuentro eucarístico en Montalbán.
Una inmensa multitud durmió en la explanada habilitada
para la misa y presenciaron la eucaristía presidida por
el Obispo de Roma.
En la misa, Juan Pablo II condenó el divorcio, el aborto,
la esterilización y la eutanasia, y defendió a la
familia como centro de la sociedad.
"Luchen contra la plaga del divorcio que arruina a las familias
e incide negativamente en la educación de los hijos.
No rompan lo que Dios ha unido, respeten siempre la vida que
es un espléndido don de Dios. Recuerden que nunca es
lícito suprimir una vida humana, con el aborto o con
la eutanasia", señaló.
Ese mismo día el Jefe de la Iglesia partió hacia
Maracaibo donde ofició una misa en Grano de Oro.
Mérida fue la parada siguiente de Juan Pablo II. Más
de 300 mil feligreses presenciaron en la mañana del 28
de enero, la misa del Sumo Pontífice en La Hechicera.
"Puede decirse con razón que los Andes constituye la
reserva espiritual de la Nación", indicó en la homilía.
Esa misma noche, su santidad estaba de vuelta a Caracas.
En el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria más
de 40 mil jóvenes vibraron con su mensaje.
En el encuentro, el Papa pidió a la juventud venezolana
no cerrar los ojos a la realidad, no evadirse ante las dificultades,
y buscar la verdad.
El 29 de enero, el Vicario de Cristo ofreció una misa
en Ciudad Guayana. Centenares de miles de personas, en su
mayoría obreros y campesinos del Oriente y sur de país
acudieron a la eucaristía. La voz del niño Adrián
Guacarán fascinó al Pontífice.
En la homilía Juan Pablo II reivindicó la prioridad
del trabajo frente al capital.
A las 4:45 de la tarde el Santo Padre partía de Maiquetía
rumbo a Ecuador. Con una bendición a Venezuela y su gente
culminaba su visita de cuatro días al país.
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