FRANCISCO OLIVARES
EL UNIVERSAL
Desde el 8 de enero en Vargas se había producido una
lluvia persistente e inusual que sembró el pánico
entre la población de Vargas. Algunos expertos entre ellos,
directivos de Protección Civil habían alertado que
estas lluvias podrían prolongarse hasta el mes de marzo
y que eventualmente se pudiera producir una situación similar
a la de 1999. El diputado Pedro Castillo, representante en la
Asamblea Nacional por ese estado, atendiendo esos alertas propuso
el 11 de enero que se atendiera la posible emergencia que podría
presentarse en Vargas. Luego de los acostumbrados forcejeos
con el oficialismo se conformó una comisión especial
que se dirigió a Vargas y sostuvo reuniones con los distintos
organismos que actúan en la región.
La comisión se percató de que ya para esos días
se habían producido problemas con algunas quebradas afectando
a casi 400 personas.
Entre las conclusiones de la comisión integrada con
mayoría del MVR se señalaba que el fenómeno
ocurrido en 1999 era de carácter cíclico y que
la única forma de mantener el control de la situación
era terminando las obras programadas para controlar los
deslaves y deslizamientos de los cursos de agua.
El informe recoge la opinión de Corpovargas que
sostenía que "las obras construidas en toda la extensión
del eje Arrecife-Los Caracas, contribuyó a estabilizar
la situación en esa zona".
Pedro Castillo, integrante de esa comisión parlamentaria,
venía denunciando que, por el contrario, distintos
expertos en materia hidráulica advertían que
de los 23 canales peligrosos que cruzan el Estado Vargas
sólo fue concluido el del río de Guanape en
Punta de Mulatos. Esa obra fue terminada por la Autoridad
Unica de Vargas con ayuda técnica internacional.
Además de las obras inconclusas, Carlos Genatios,
ex coordinador de la Autoridad Unica de Vargas, había
venido denunciando que los criterios que fueron propuestos
por el organismo que presidió para dar los lineamientos
técnicos fueron cambiados por Corpovargas por
razones económicas y se han utilizado tecnologías
desechadas en otros países e inadecuadas para
las características de Vargas.
Sostiene Genatios en una de sus tantas publicaciones
sobre el tema, que a su equipo le tocó diseñar
las obras hidráulicas para las 23 cuencas de
la región. Pero alertaba que un informe de
Corpovargas de finales de 2002 titulado "Documento
de justificación de modificaciones efectuadas
por Corpovargas a los proyectos de Control de Torrentes",
bajo la dirección del general A. Volta, señalaba:
"las canalizaciones propuestas (por el equipo de
Genatios) implican aproximadamente 70% de la inversión
estimada en cada una de las cuencas a proteger,
cuyo funcionamiento será por un período
de no más de 60 días al año, lo cual
no se justifica considerando la relación beneficio-costo".
El argumento (dice Genatios) es simplemente absurdo.
Si se sigue este errado razonamiento, no se justificaría
la inclusión de elementos estructurales sismo-resistentes
en edificaciones, puesto que una vida útil
prevista de 50 u 80 años, de una edificación,
no justificaría una inversión para soportar
un sismo, ya que éstos tienen una duración
de apenas unos segundos. De la misma manera, las
obras de retención y manejo de torrentes se
construyen, no para eventos anuales, sino para situaciones
especiales, y el objetivo es salvar las vidas y
minimizar los daños...".
Más adelante cuestiona otro aspecto del
informe de Corpovargas que dice: "Otro de los
inconvenientes de algunos proyectos realizados
se refiere a los lineamientos de las canalizaciones,
las cuales involucran una cantidad importante
de expropiaciones y demoliciones de viviendas,
vialidades y otras estructuras existentes, lo
que implica una importante erogación para
estos rubros, además de lo costoso de la
obra". Este párrafo (señala Genatio)
es muy delicado. El desastre de Vargas de 1999
se produjo principalmente por la inadecuada ocupación
del territorio, ante una amenaza natural. Esta
ocupación requiere de modificaciones drásticas
y de obras de protección. El costo de las
expropiaciones es una variable de menor importancia
ante el riesgo de vida de la población, y
ante el verdadero costo de infraestructura en
el caso de ocurrir un evento catastrófico
como el sucedido en diciembre de 1999, e incluso
ante eventos menores. Esa opinión, conjuntamente
con la del párrafo precedente, ponen en duda
la comprensión que Corpovargas pueda tener
de lo que significa el riesgo al cual es sometida
la población. Un ejemplo concreto de ello
son las inadecuadas presas abiertas de gaviones
que Corpovargas ha construido, y que corren el
peligro de ser arrastradas fácilmente por
lodos torrenciales. Estas represas aumentan el
riesgo de la población significativamente,
en comparación con las de concreto armado
que fueron diseñadas originalmente por la
AUEV en 2000. Esa es la Corpovargas de hoy...".
Bajo el mismo razonamiento en un artículo
publicado el 16 de enero Ganatios concluía:
"Hoy Corpovargas puede y debe rectificar y reparar
esas obras mal hechas, por el bien de la población".
folivares@eluniversal.com