GUSTAVO RODRIGUEZ
EL UNIVERSAL
Miles de temporadistas, incluyendo a familias enteras, quedaron
aislados el último día de asueto en el Estado Vargas
luego que precipitaciones desbordaran ríos y quebradas
a lo largo del litoral central.
A partir del mediodía del martes creció inusitadamente
el río Uria y provocó que los viajeros que se encontraban
en Naiguatá quedaran varados. El prefecto de Vargas,
Cosme Gutiérrez, informó que debido a las fuertes
precipitaciones se desbordaron más de 15 quebradas. Dijo
que durante la noche del lunes y la madrugada del martes lograron
evacuar cerca de tres mil automóviles.
Los temporadistas atrapados en las colas lloraban y rezaban
al recordar la tragedia del año 1999. El prefecto Gutiérrez
justificó la angustia de los viajeros debido a que
la mayoría proviene de Caracas y no está acostumbrada
a vivir situaciones de impacto. Cientos de pequeñas
cataratas cayeron sobre las principales vías, las cuales
colapsaron tras inundarse de lodo y escombros. Los lugareños
salieron a las calles para observar el nivel de las aguas
y tomar las previsiones.
La avenida Soublette quedó inundada y sólo
vehículos de doble tracción podían transitar
por la zona. Funcionarios de Protección Civil y Bomberos
de Vargas se declararon en estado de alerta después
de evaluar 24 horas de lluvias. Los funcionarios recomendaron
a los viajeros que evacuaran las playas como medida preventiva,
pero no fue necesario, pues los temporadistas se marcharon
voluntariamente. En horas de la tarde las calles se observaban
desoladas.
Decretada emergencia
El gobernador de Vargas, Antonio Rodríguez,
decretó el estado de emergencia en toda la
entidad. En el sector Marapa El Piache se desbordó
la quebrada y afectó 30 viviendas. Los lugareños
decidieron ubicarse en la parte alta del cerro.
Aunque las autoridades informaron que no se habían
restringido los vuelos, desde la mañana dejaron
de aterrizar y despegar aviones.
Las autoridades nacionales decidieron cerrar
la autopis ta Caracas-La Guaira en sentido hacia
el litoral central, debido a la gran cantidad
de lodo y escombros que cayó sobre la carretera.
La mayor dificultad se produjo entre el sector
El Limón y el antiguo peaje. Funcionarios
del Ejército, Guardia Nacional y del Ministerio
de Infraestructura se dedicaron a remover los
escombros para tratar de restituir el paso.
La Capitanía de Puertos restringió
el tránsito de pequeñas embarcaciones.
Se ordenó que 15 naves que se encontraban
en Los Roques permanecieran en la isla. A otras
que se encontraban en alta mar se les giró
instrucciones para que acudieran hacia las costas
del Estado Miranda.
Las maquinarias fueron desplegadas hacia
distintas quebradas del Estado Vargas para
remover los sedimentos. Sin embargo, las lluvias
continuaban enviando lodo hacia las carreteras.
El servicio de agua potable fue suspendido.
El tránsito hacia Oricao fue suspendido
a causa del desbordamiento de quebradas.
Muchos temporadistas se quedaron alojados
en el club del sector. En la zona de Marapa
quedaron afectados 20 vehículos.
Desde el año 1999 no se producían
deslizamientos de terrenos en el oeste
del Estado Vargas. En sentido contrario,
es decir, hacia La Sabana, se produjeron
deslizamientos de tierra que mantienen
parcialmente aislados a los habitantes.
Numerosos automóviles quedaron accidentados
a lo largo de la carretera.
Los vecinos trataron de destapar las
alcantarillas que quedaron obstruidas.
El caudal de las aguas inundó más
de 40 viviendas en Naiguatá.
El servicio de transporte colectivo
se paralizó en el litoral. A
pesar de ello, la gente intentó
llegar a pie a su destino.
Al cierre de esta edición
llovía fuertemente en todo
el Estado Vargas, y muchos temporadistas
seguían aislados.