LAS RELACIONES internacionales de un país, son hoy en día cosa muy complicada, pues en un mundo cada vez más globalizado el mantener una diplomacia seria y de altura es lo que da credibilidad y confianza. Desgraciadamente en nuestra querida y sufrida Venezuela, estos importantes temas son tratados de forma histórica y en la plaza pública por el dueño del circo, mientras los payasos aplauden. ¿Cómo explicar que se suspendan acuerdos firmados con Dominicana y se cree una crisis energética en esa nación hermana, por el simple hecho de que Carlos Andrés Pérez, dio su opinión sobre la posible salida de Chávez? Actitudes parecidas con Chile y Haití nos hacen quedar como ineptos. Y lo de Colombia con el caso Granda no tiene parangón en la historia de las ciencias políticas del último siglo.
Ahora bien, la moraleja de esta tragicomedia es cómo puede una empresa o un país tener alguna certitud que sus convenios van a ser honrados cuando la decisión la toma un individuo que sin importarle cuánto sufrimiento se pudiese causar y por el solo hecho de que lo miraron mal o de que tuvo una mala noche y se levantó con el pie izquierdo.
Yo asumo que lo que tiene mal a Chávez con lo del narcoterrorista colombiano es que se descubra qué es lo que de verdad hacía este individuo en la patria de Bolívar y bajo la protección del régimen. ¿Será que manejaba la red de tráfico de drogas de las FARC, o los negociados de armamento? ¿Es que desde Venezuela, operaba la red internacional de la guerrilla colombiana? De ser cierta alguna de estas hipótesis, Chávez pudiese estarse mirando en el espejo del Gral. Noriega que luego de ser también dueño de circo, fue condenado a pasar el resto de sus días en una jaula en una cárcel norteamericana. Es la única explicación que le encuentro a esa huida hacia adelante buscando inflar el conflicto con Colombia y USA, para asumir la postura de mártir que viaja por el mundo cual quijote enajenado luchando contra los molinos de viento del capitalismo, mientras reparte dólares a granel a todo el que lo apoye y venda su conciencia. Qué incongruencia más terrible. Me recuerda el cuento del borrachito que se saca el premio gordo de la lotería y de pronto tiene tantos amigos, pero cuando se acabó el dinero y terminó la francachela, no conseguía quien le brindara una cerveza.
Mientras tanto más de un millón de venezolanos han optado por el exilio, cuatro millones que firmaron están en la lista negra que opera Tascon y las cárceles reciben cada día más presos políticos. "La seguridad consiste en la garantía que la sociedad concede a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, derechos y propiedades" (Simón Bolívar) ¡Será!
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