PEDRO GARCIA OTERO
EL UNIVERSAL
El día de la aprobación de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela se oscurecieron
los cielos sobre el país.
Esto no es en sentido metafórico, sino literal. Y para
Vargas, concretamente, que había sido decretado como
estado apenas un año antes, los deslaves de 1999 constituyeron
una tragedia que, cinco años después, persiste.
Un quinquenio después, la situación no ha cambiado
mayormente para los habitantes del estado litoralense. La
crisis que padecen todos los habitantes del territorio quedó
demostrada cuando, hace apenas 15 días y coincidiendo
con el inicio del año, una vaguada persistente, pero
sin ninguna excepcionalidad climatológica, causó
el aislamiento de decenas de personas en la parte más
oriental del territorio, daños a casas y tres fallecidos,
además de unos 300 damnificados, como consecuencia.
Lo incumplido
Las promesas de reconstrucción de Vargas,
que iba a ser estado "vitrina" de la revolución
bolivariana, no se han cumplido más allá
de garantizar a sus aproximadamente 300 mil habitantes
lo mínimo para sobrevivir.
Pendientes quedan las canalizaciones de los ríos
que caen del Avila y circundan la entidad, que fueron
los causantes de la tragedia de 1999.
El atractivo turístico de la región
sigue sin concretarse; aunque los caraqueños
siguen usando la zona como aliviadero en épocas
como el carnaval, que está por iniciarse,
las autoridades poco han hecho por convertir esto
en motor económico.