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Caracas, domingo 30 de enero, 2005  
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ENTREVISTA / Ernesto Samper analiza el papel de Castro en la solución de la crisis
"El unilateralismo fue vencido"

"A algunas personas en Colombia nos preocupan ciertos episodios de intolerancia oficial en Venezuela"
(Foto A rchivo)
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El ex presidente colombiano reivindica una agenda binacional convergente

ROBERTO GIUSTI

EL UNIVERSAL

Para nadie como para el ex presidente Ernesto Samper resultaba tan complicado sumarse a sus colegas en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores y manifestarle pleno respaldo al presidente Alvaro Uribe y a su gobierno.

Opositor radical al proyecto reeleccionista de Uribe, crítico contumaz de su política de combate frontal a la guerrilla, viejo adversario de EEUU y más cercano, por toda esas razones, al mundo de las posturas chavistas, Samper se convirtió, no obstante, en el más activo de los ex presidentes de su país a la hora de defender la causa colombiana ante el "chantaje económico" del presidente venezolano. Ahora, cuando las aguas parecen volver a su nivel, desde Bogotá pasa revista al episodio Granda y sus consecuencias.

_¿No resulta temporal la solución de la crisis si tomamos en cuenta que los problemas de fondo, planteados entre ambos gobiernos, siguen pendientes?

_Las relaciones entre Colombia y Venezuela funcionan alrededor de dos agendas. Una convergente y que se relaciona con el comercio, la inversión, la economía fronteriza y los proyectos compartidos de infraestructura, y otro divergente, que nos enfrenta alrededor de temas como el narcotráfico, la guerrilla, los indocumentados y el terrorismo. El secreto para mantener estas relaciones consiste en no dejar que los episodios conflictivos de la agenda divergente contaminen el curso normal de la convergente. Allí está el punto crucial que posibilita la convivencia de los dos modelos.

_Una vez superada la coyuntura, cree usted posible llegar a una solución definitiva o por lo menos duradera si tomamos en cuenta, a pesar de su tesis de la agenda convergente, que las diferencias entre los dos gobiernos y sus presidentes lucen como insalvables?

_Nada hay insalvable cuando existe voluntad. Se lo explico en palabras hospitalarias. Si logramos que el desencuentro, que estuvo en la entrada de urgencias, sea ingresado a la sala de estabilización de las soluciones diplomáticas y que de allí pase al quirófano político para que lo operen los dos presidentes en una sala de cirugía de responsabilidades y propósitos de enmienda hacia adelante, podremos superarlo definitivamente.

_Llama la atención el papel decisivo jugado por Fidel Castro, un hombre que se ha distinguido más por su talante guerrero que por su actitud conciliatoria. ¿No resulta su intervención una paradoja en medio de todo esto?

_Castro siempre ha mantenido un puente abierto hacia los presidentes de Colombia, con independencia de su posición política, y Uribe no es la excepción. El papel que jugó en la crisis demuestra que el camino a seguir por los países latinoamericanos, para arreglar sus diferencias, es el de la conciliación y no el de la confrontación y el unilateralismo.

_Uribe llama a todos los presidentes del área, pero es Castro quien resuelve la situación.

_Supongo que por el reconocido ascendiente que tiene sobre el presidente Chávez.

_Si eso es así, ¿por qué no acudir al ascendiente de Castro sobre las FARC para solucionar el conflicto colombiano?

_Esto nos remite a una larga historia de esfuerzos inútiles para tratar de acercar las FARC a las negociaciones. En lo personal creo que las relaciones de las FARC con el Gobierno cubano no son tan fluidas como antes.

_¿Cómo analiza el rol jugado por el gobierno de Bush a lo largo de la crisis?

_Soy de los que piensan que la intervención de Estados Unidos, en medio de la crisis, con su conocida "diplomacia del buldózer", nos hubiera podido llevar por el camino equivocado de la internacionalización del conflicto colombiano y no de su solución, que es lo que buscamos y deseamos todos los colombianos.

_¿No encierra la nota del palacio de Nariño, dentro de la sutileza del lenguaje diplomático, un ofrecimiento de disculpas al presidente Chávez?

_No creo que se pueda considerar como un ofrecimiento de disculpas. Se trata de una aceptación de que Colombia entiende las molestias que pudo causar el operativo y está dispuesta a que no vuelva a ocurrir. Se trata, como lo aprendimos en el catecismo del padre Astete, aquí en Colombia, más de un propósito de enmienda que de una confesión de parte.

_¿Reconoce usted que el presidente Uribe violó la soberanía de Venezuela al ordenar la captura y traslado de Granda hacia Colombia?

_El presidente Uribe ha dicho de manera clara que no lo hizo y aquí le creemos al Presidente. Ahora bien, ¿de qué soberanía estamos hablando? La multiplicación de ciertas patologías globales como el narcotráfico, el terrorismo y la corrupción, nos obligan a repensar conceptos como este de la soberanía, que inspiró la vieja teoría de la Seguridad Nacional en América Latina. Debemos avanzar hacia un concepto de "soberanías compartidas" que empiece por aceptar, como lo están demostrando los narcotraficantes, terroristas y corruptos, que para la represión coordinada de ciertos delitos no hay fronteras.

_Si consideramos que las facilidades prestadas por el gobierno de Chávez a los subversivos causan daño a Colombia, lo cual es una forma de intervención en los asuntos internos de su país, ¿no está justificada la violación territorial?

_Me parece, Roberto, que la pregunta no está bien planteada. Entre dos estados de derecho ninguna transgresión a la ley puede ser respondida con otra transgresión jurídica. Precisamente eso es lo que nos diferencia de los terroristas y lo que deben establecer las autoridades de los dos países, ya superado el calor mediático de esta crisis. Ahora podremos sentarnos a clarificar las circunstancias y responsabilidades de los hechos.

_Llamó la atención el hecho de que siendo usted adversario político del presidente Uribe asumiera un papel protagónico en la Comisión de Relaciones Exteriores. ¿Marca esto un cambio de actitud o simplemente fue un paréntesis, para seguir ahora en su (o)posición original?

_Es cierto que algunos de los ex presidentes que participamos en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, como el ex presidente López y yo mismo, hemos tenido diferencias graves con el presidente Uribe en algunos temas.

_¿Cómo cuáles?

_Como el de la negociación de un acuerdo humanitario que permitiría liberar a más de sesenta y tres "secuestrados políticos", actualmente en poder de las FARC, algunos de los cuales ya completan siete años de cautiverio en la selva. Pero esa circunstancia no nos impidió ofrecerle al presidente Uribe, como ha sido una vieja y saludable tradición colombiana _rota excepcionalmente durante mi gobierno_ nuestro total respaldo para el manejo de la crisis ya supe rada.



 
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