EUGENIO MARTINEZ
EL UNIVERSAL
La amenaza de lluvia de los primeras horas del día
no mitigó el ánimo. Ya a las nueve de la mañana,
los cuatro puntos de concentración de la marcha por "La
Dignidad y la Soberanía" _redoma de Petare, plaza Morelos,
sede de la Fiscalía y Palacio de Miraflores_ comenzaron
a "teñirse" de rojo; al punto que cualquier persona ataviada
con otro color era fácilmente identificable y víctima
de las cámaras "de seguridad" _oficiales y expontáneas_
que cuidan las concentraciones de "extraños" al proceso.
Entre tanto lente digital destacaba _no por la cámara,
sino por la figura_ el cineasta Carlos Oteyza, que, salvo
contadas excepciones, pasaba inadvertido filmando las incidencias
de la primera marcha del año.
En esta ocasión, las consignas de los últimos
cuatro años fueron modificadas. Los marchistas se olvidaron
que "Peña es de la CIA", para ahora gritar _con menos
rima_ "Uribe es de la CIA".
A pocos se les pasó por la cabeza que la celebración
del día _23 de enero_ consistía realmente en
que hace 47 años cayó el gobierno dictatorial
de Marcos Pérez Jiménez; por esto, la memoria
popular no recordó a los más jóvenes cómo
huyó "el Presidente", en su "Vaca Sagrada" y muy
pocos se aventuraron a sacar cálculos de los dólares
que se fueron y, principalmente, de las maletas cargadas
de billetes verdes que se quedaron.
No, ahora se habla de la crisis diplomática _el
año pasado era de la verificación de las firmas
planas_ hace 12 meses, los enemigos eran los representantes
de la Coordinadora Democrática; ayer, los representantes
de los gobiernos de Colombia y EEUU.
Oficialmente, la cabeza de la marcha partió
a las 11:49 desde la redoma de Petare y llegó
en completa normalidad y civismo, a las 3:40 de la
tarde, al Palacio de Miraflores _después de atravesar
parte de las avenidas Francisco de Miranda, Francisco
Solano, Libertador, México y Urdaneta.
"Venezuela, país libre y soberano", "Yanquis
go home" y "Uribe títere de la CIA", fueron
las consignas más repetidas, estos cánticos
daban pie a los analistas de calle, a los expertos
en diplomacia que en tertulias o con documentos
finamente elaborados coincidían en identificar
tres escenarios para Venezuela: 1. "Pensar que el
caso Granda es aislado". 2. "Bajar la cabeza" y
3. Resistir. El análisis popular coincide en
que los dos primeros casos "seremos aplastados por
el imperio", mientras el tercero garantizará
"nuestro triunfo". Y la lucha contra el imperio
demostró ser tan contundente que hasta Francisco
Arias Cárdenas marchó dentro de la marea
roja.