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Caracas, domingo 23 de enero, 2005  
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JESUS SOTO / Conversaciones con el artista
Dios metáfisico y abstracto

"La historia la hacen los artistas, los hombres de ciencia", dijo Soto
(Foto Archivo)
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El autor ofrece a continuación una síntesis de su libro "No tengo prisa", un encuentro profundo con el mundo y las convicciones de este fructífero creador venezolano

ALBERTO GARRIDO

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Los rastros de los creyones

Ciudad Bolívar, cuando mi niñez, era un pueblo del pasado. Alguna vez, antes de que yo naciera, había sido una pequeña Manaos. Según me contaron se presentaban grandes espectáculos, que le dejaron a la ciudad un teatro. Ese sí llegué a conocerlo. Lo demás, una familia grande y unida, que me protegió. Mi madre, siempre dispuesta a borrar con cal los dibujos que yo regaba por las paredes. Un día después de mi primer regreso de París, me dijo algo muy bello: "Si yo pudiera limpiaría aquellas paredes para volver a ver los rastros de los creyones".

La primera caja de creyones me la regaló una bisabuela. Jamás voy a olvidarlo. Para mí fue una fiesta.

A mí siempre me gustó dibujar. Lo hacía cada vez que podía. Pero, recuerdo que, a los diez u once años, leí La divina comedia y, al dar vueltas las páginas, sentí un temor que crecía mientras Dante recorría los círculos. Tenía miedo de encontrarme un dios con figura humana. Un dios antropomórfico. En el momento que Dios aparece como una luz enceguecedora tuve una gran alegría. Un alivio. Ese era el Dios que yo deseaba al final del libro. Un Dios metafísico y abstracto.

Dios hubiera sido

el ser más triste

Dios no existe. Al menos como lo imaginamos. Bachelard decía: "Cómo es posible que Dios, con su inteligencia, no hubiera hecho una inteligencia sin el hombre". Yo pienso que esa es, tal vez, la imagen más apropiada para explicar cómo puedo sentir en este momento el valor teológico.

Es imposible que Dios exista. Eso no. Se pueden dar infinitas vueltas para demostrarlo y todo será una manera de probar cómo el hombre quiere grabarse. Por el atavismo paternal quiere demostrar que El viene de algo como El es, y ha llegado a la pretensión de construir un Dios a su imagen y semejanza.

Si Dios existió antes de todo, hubiera sido el ser más triste del Universo. Sin principios. Sin saber para qué hacer las cosas. Hay que descartar la posibilidad de un Dios que precedió al Universo, nuestra realidad. Nuestra realidad física y metafísica; porque yo creo que la metafísica es la física que no ha podido ser demostrada.

Yo pienso que la energía es eterna. No ha tenido principio ni fin. Lo que ocurre es que, como nosotros, somos inteligencias perecederas, podemos entender a través de un razonamiento, pero jamás aceptaremos que algo eterno pueda existir y tocarnos. Por eso, la idea que cada vez alimento más es que todo lo que nosotros somos, lo que será y lo que no será, siempre ha existido en una estructura esencial. Esa estructura esencial yo la concibo como una fuerza pluridimensional, que tiene la posibilidad, por la pérdida de un elemento importantísimo, que es la velocidad, de cambiar, a su vez, la calidad infinita por una calidad finita temporal.

Nosotros constituimos una especie, consecuencia de mutaciones. Por el mismo valor mutable nos fuimos transformando hasta llegar a lo que somos. Por una cuestión formal pienso, porque me parece más lógico que un día esa realidad esencial reclamará su universalidad, su abstracción. El Universo volverá algún día a ser una abstracción pura.

De Maracaibo a París

Terminé la escuela y por necesidad tuve que estar en Maracaibo tres años trabajando, porque quería ayudar a mi familia. Mas no pude seguir allí y partí a Europa. Me fui sin nada. No puedo decir ni siquiera a "quemar las naves", porque no tenía una nave. Llegué allá sin un centavo. Pero no soy el único artista que ha llegado sin un centavo a París. Son miles y miles y eso yo lo tenía muy claro. Dije: "Yo sobrevivo a esta situación; y si no sobrevivo, no pasó nada".

Sentí que París estaba muy atrasada. Que el Museo de Arte Moderno tenía uno o dos pequeños Picasso y lo demás eran obras que no me interesaban de artistas que eran estilistas de la figuración. Yo me sentí defraudado. Entonces tuve la oportunidad. Un amigo tenía un carro y se quería ir a Holanda, a Bélgica, a Alemania. Le pedí que me llevara con él. Yo sabía que existía un pequeño museo en Holanda donde estaban los últimos Van Gogh, pero sobre todo estaba el gran movimiento holandés de la época. Fui a buscar el arte abstracto que no encontré en París. Estaba en la joven pintura que no llegaba a los museos. Al regresar, seis meses después, yo empecé a entrar en contacto con los artistas que a mi juicio eran de vanguardia.

La guitarra, el placer

Es un placer. Como el placer de amar. Como el placer de estar esta tarde con usted, independientemente de nuestras discusiones. Es la parte donde el hombre no tiene una obligación, una responsabilidad profunda. Eso que llaman expresarse. Porque yo no creo que el arte es expresión, que es otro problema. A menos que se considere que todo es arte.

El penetrable

Mucha gente cree que los penetrables son producto de las asociaciones _conscientes o inconscientes_ de Soto con los saltos de Guayana. No es así. La proposición es otra. El Universo está lleno de una vibración poderosa y, a través de los elementos que uso, muy simples, busco que la gente se sienta inmersa en ella. El penetrable incita a comprender la plenitud del espacio, cambiando la noción del vacío por una fluidez que condiciona el comportamiento de todo lo que existe.

(...) Algún día el hábitat del hombre será como un gran penetrable, y toda su capacidad sensitiva podrá desarrollarse cotidianamente, para devolverse un poco de la felicidad que el mal uso de los elementos despersonalizados le ha sustraído. Y le va a permitir, también, incorporarse paulatinamente a la realidad esencial. Mis penetrables son la puerta de ingreso a una búsqueda que otros habrán de proseguir.

La historia pedía entrar en una cuarta dimensión

La plástica necesitaba, porque la historia lo pedía, entrar en una cuarta dimensión. Mientras nadie avance en ese campo de una cuarta dimensión hacia otra posibilidad dimensional nosotros seguiremos siendo la vanguardia (...). La cuarta dimensión en el arte se manifiesta con el movimiento.

Esta función espacio-temporal está presente en mi obra a través del espectador convertido en participante. Después avanzo y termino por incorporar al espectador en los penetrables. Ya es otro paso. una concepción muy contemporánea de que todos somos participantes y no hay espectadores. Un concepto que toca la física, la psicología, los estudios contemporáneos de la política. La participación es un hecho. Aquellos que no permiten la participación están trabajando con criterios envejecidos.

Integrar el tiempo en la obra de arte

Logré la ambición de integrar el tiempo en la obra de arte. Como una cosa muy personal, por supuesto. Encontrar una nueva posibilidad de la visión en la plástica, que pusiera de manifiesto la cuarta dimensión, que para mí es el tiempo.

La etapa previa a ese hallazgo la defino como un bloque. Un bloque muy cerrado, donde yo iba tamizando, separando todo lo que dentro de esa estructura era apéndice. Por ejemplo, yo no vi a Van Gogh como lo ven otros, para quien es el hombre que se cortó la oreja y vivía atormentado. Para mí es el hombre que entiende la necesidad de la simplificación de la plástica en las imágenes impactantes en la época, que venían de Japón. Realiza una revolución. Para él, pintar el cielo azul, o rojo, o de oro, era sólo una realidad plástica.

La síntesis

Cuando un artista toma mi posición está en un constante esperar de la revelación metafísica para hacerla física. Como decía anteriormente, no hay ninguna actitud, porque la experiencia _la plástica tiene mucho de ella_ del laboratorio que se llama "taller" va revelando diariamente infinidad de posibilidades. El artista no tiene sino que filtrar y pensar cuál es el valor que va a aprovechar en el tiempo que tiene para la creación en ese momento y no perderse en todo el abanico de posibilidades. Y creo que esa es una de las cosas raras donde él tiene que ponerse atento. Cómo, en ese momento, dentro de un panorama inmenso, tiene que sintetizar, tiene la obligación de hacer la síntesis. Todo fue válido en el principio. Pero, qué valor puede "equisenciar" ese momento abierto. Yo diría así: "Determina la síntesis y dirígete hacia esa síntesis". El trabajo consiste en tener la claridad de ir sintetizando.

Las rupturas son automáticas

El arte se nutre de la metafísica; está más allá de la física. No es que yo domine el color de una manera determinada y diga que voy a mejorar el color. Yo no voy a mejorar el color. Yo voy a saber hasta qué punto un color equis, una serie de colores, me empujan a una situación nueva.

El encanto ocurre cuando uno se encuentra diariamente ante una nueva situación. Una situación que, lamentablemente, no es percibida por la gente que está cerca de ti. Porque las pequeñas variantes que se pueden entender en un velocista no le sirven a un artista. El arte, en principio, no es medible. Hay una diferencia que siempre he considerado. La ciencia y el arte son dos categorías parecidas, pero una es medible ahora y la otra será medible después. Es el estado sensible del Universo en el estado medible del Universo.

La belleza

En el arte hay manifestaciones muy diferentes. Hay gente que piensa que el arte es una descripción ideal de la belleza. Esa es una creencia muy generalizada. Detrás de ella corren muchos hombres interesados en una actividad extracotidiana. El problema es que la belleza no tiene patrones. No existen parámetros de la belleza, sino después que está realizada la imposición de una idea sobre un estado sublime de la capacidad intelectual del hombre. Ahí se crean los patrones.

El arte por el arte

El arte es por el arte como la ciencia es por la ciencia y la política es por la política. ¿Por qué el arte tiene que estar al servicio de la política y no la política al servicio del arte? ¿Por qué? ¿Son mejores que nosotros? ¿Han demostrado que son mejores que nosotros?

Al contrario. La historia la hacen los artistas, los hombres de ciencia. Los grandes políticos son extrañísimos en la historia. Rarísimos. En cambio, la historia está llena de hombres, pensadores, que hacen filosofía, ciencia y arte.

Mi función es el aporte artístico

Yo creo que soy una especie de síntesis de una necesidad colectiva y he tenido la suerte de ser el receptor; es decir, quien ha podido representarla. Mi función es el aporte artístico que pueda dar, si es posible en el campo internacional y, específicamente, si puedo colaborar con mi país en su desarrollo.



 
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