Caracas, martes 18 de enero, 2005
Calidad de vida

SOCIEDAD / Movilizarán 195 mil millones de dólares anuales
ONU afina metas del milenio

Reducir la extrema pobreza, el hambre y mejorar las condiciones de vida son los lineamientos

Naciones Unidas. Los Objetivos del Milenio que impulsa la Organización de la Naciones Unidas (ONU), y que persiguen reducir a la mitad la extrema pobreza del mundo en el próximo decenio, requieren movilizar una inversión de unos 195.000 millones de dólares anuales.

Si bien estos objetivos fueron proclamados en el año 2000, no ha sido hasta ahora, cinco años más tarde, cuando Naciones Unidas elaboró un informe verdaderamente exhaustivo sobre cómo llevar a cabo estas metas, cuáles son los principales obstáculos y, sobre todo, cuál es su coste.

El informe, que ha tardado tres años en estar preparado, fue elaborado por un amplio equipo de expertos, encabezado por el prestigioso economista Jeffrey Sachs, catedrático de Economía y director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Los Objetivos del Milenio son un conjunto de ocho metas que pretenden, básicamente, reducir la extrema pobreza y el hambre, así como mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

En concreto, uno de los principales objetivos establece que en 2015 el número de personas que viven en la extrema pobreza y padecen hambre, y que superan actualmente los mil millones, se vea reducido a la mitad, informa Efe.

También contempla para ese año que todos los niños del mundo puedan finalizar, al menos, un ciclo de enseñanza, así como reducir en 75% la mortalidad materna, y en 66% la de los menores de cinco años, entre otras metas.

Para ello, según el informe preparado por la ONU, se necesitaría a partir del próximo año una inversión de 135.000 millones de dólares anuales, que irá creciendo hasta alcanzar los 195.000 millones en 2015.

Como dice el informe, estas cifras "palidecen si se las compara con la riqueza de los países de altos ingresos y con el presupuesto militar mundial, que es de 900.000 millones de dólares al año".

Además, estas cifras equivalen respectivamente a 0,44% y 0,54% del Producto Interior Bruto (PIB) de los países ricos, por debajo del 0,7% establecido como objetivo deseable en el Consenso de Monterrey, en México.

En la presentación del informe a la prensa, Sachs se mostró muy crítico con los pocos avances que se han logrado en estos cinco años, y que atribuye al mal funcionamiento del sistema internacional de ayuda al desarrollo.

Uno de los principales problemas, en su opinión, es que los países ricos no están cumpliendo con sus compromisos de ayuda al desarrollo, pese a que de ello depende la salida de la pobreza de las naciones más desfavorecidas.

De hecho, según consta en el informe, la cifra más alta de aportación de ayuda al desarrollo se alcanzó en los años sesenta con el 0,51% del PIB, para pasar al 0,35% en 1980 y al 0,23% en 2002, justo el año en el que se alcanzó el Consenso de Monterrey.

"Creo que no pedimos mucho si reclamamos 50 centavos de cada 100 dólares que ingresan los países ricos. Sobre todo si tenemos en cuenta que de ello depende salvar muchas vidas", dijo Sachs.

El momento actual es el idóneo para impulsar la cooperación internacional, ahora que la catástrofe del terremoto y posterior tsunami del sureste asiático, ocurrido el 26 de diciembre pasado, ha despertado la solidaridad internacional.

El informe reconoce que la financiación internacional no es suficiente para lograr los Objetivos, y que además es necesario que los países en vías de desarrollo movilicen sus propios recursos.

Otro aspecto importante para los países pobres es que mejoren sus prácticas gubernamentales, para evitar que la corrupción y la ausencia de un Estado de Derecho frene la llegada de financiación externa.