SARA CAROLINA DIAZ
EL UNIVERSAL
El analista Alberto Garrido considera que el ultimátum
que el presidente de Venezuela dio al Gobierno colombiano sincera
la situación entre dos opuestos _como son el gobierno de
Chávez y el de Uribe_ "y avisa que comenzamos a vivir tiempos
"más peligrosos".
A juicio de Garrido, independientemente de cuál sea
la reacción de Colombia, a partir de este momento el
escenario regional será otro. "La región cambiará
irreversiblemente. De ahora en adelante serán distintas
las relaciones entre Nariño y Miraflores. Será distinta
la actitud de la guerrilla y de la Casa Blanca, sea cual sea
la actitud de Colombia en este caso", vaticinó.
El analista agregó que, en la práctica, el presidente
Chávez deshace los acuerdos de Cartagena, porque entiende
que eso no frenó la andinización del Plan Colombia.
"Lo que demuestra el caso Granda es que no se puede detener
el Plan Colombia, que tiene un itinerario y lo está
cumpliendo. Eso es lo que ocurre hoy día".
Garrido, a quien le parece curioso que lo que está
pasando no hubiera ocurrido antes, señaló que
el presidente Chávez ha rechazado lo que ha denominado
el componente bélico de esa estrategia, que incluye
a los países de la región. "Chávez hace
política fronteras adentro; por un lado se desmarca
de las FARC y da un ultimátum a irregulares venezolanos,
y por otro señala que Venezuela se maneja con criterio
nacional y no regional.
"La política Bush no plantea respeto de fronteras
si se trata de lo que se denomina apresar terroristas.
Se suprime la soberanía nacional y eso fue lo que
pasó con Granda. La reacción de Chávez
_que ha sido lenta_ es una reacción obligada, porque
en la práctica se lesionó la soberanía
nacional".
Uribe, dijo Garrido, está en una situación
incómoda, porque ahora tendrá que aceptar
que violó la soberanía de Venezuela y en
ese caso tendría que retractarse de lo que ha
sido anunciado como eje de su política de seguridad.
Si se retracta debe echar para atrás toda una
política y frenar el Plan Colombia.