Asumir "sin miedo ni temores" la tarea de anunciar la verdad
y la libertad, y denunciar "toda pretensión deshumanizante",
exigió al presidente de la Conferencia Episcopal (CEV),
monseñor Baltazar Porras, a sus compañeros obispos,
luego de advertir que 2005 se inicia con signos contradictorios
como el diálogo que propugna el Gobierno y las intervenciones
de tierras "ociosas" que ha amparado.
En su discurso de instalación de la 83 asamblea plenaria
del Episcopado, Porras afirmó que "nos preocupan diversas
realidades que encierran el peligro de la exclusión,
como la proclamación de una nueva etapa para la consolidación
revolucionaria, la implantación de una realidad legal
que, contrariando la Constitución, sigue en mora con
el desarrollo de derechos sociales, económicos y políticos,
y penaliza peligrosamente conductas y opiniones".
Del mismo modo aseguró que le preocupa "la politización
del Poder Judicial", por cuanto "propicia reinterpretaciones
del sentido mismo del derecho y revisiones de decisiones
anteriores", y el contenido de los últimos informes
de las organizaciones de derechos humanos, pues "señalan
un claro déficit en la superación de la corrupción,
impunidad, discrecionalidad, discriminación y represalia
administrativa".
Porras alertó que "el control total de un poder
sobre las instituciones no es compatible con el justo
ejercicio de la democracia ni favorece un sano equilibrio
social ni el que los individuos involucrados en cada actividad
sean sujetos responsables de ellas".
Criticó la represión ciudadana y los episodios
de violencia de los últimos meses, así como
el fortalecimiento de la "dialéctica populista
de recepción de dádivas" y la "trivialización
de la vida ciudadana", pues "no es así como se
superará, para bien de todos, el clima de polarización
reinante durante los últimos años".
Por último, pidió una "cuidadosa" interpretación
del alto índice de abstención de los comicios
regionales._JFA