Pese a la importancia que le ha dado el Ejecutivo al tema educativo, que se expresa en las misiones: Robinson, Ribas y Sucre, así como los diversos programas que adelanta el Ministerio de Educación y Deportes (MED) en todos los niveles de la enseñanza pública, la Asamblea Nacional (AN) se muestra indiferente a éste. Así lo demuestra la demora para la aprobación, en segunda discusión, de la Ley Orgánica de Educación (LOE) que el año entrante tendrá cuatro años de haber sido debatida en el Parlamento.
La Comisión Permanente de Educación, Cultura y Deportes de la AN, presidida por el diputado Luis Acuña desde hace dos años, no ha sacado de la gaveta el proyecto aprobado por los legisladores por unanimidad. Al parecer las "urgencias" legislativas se han impuesto a la LOE.
Pero después del "sueño legislativo", el instrumento jurídico podría salir a la palestra, esto por el anuncio del MED de que presentará un nuevo proyecto de la LOE. El papel del trabajo fue configurado en una asamblea nacional de docentes y autoridades del MED en noviembre pasado, empero el contenido de éste se desconoce, por lo menos en la página oficial del Ministerio no aparece. Este nuevo proyecto deberá ser incluido por la AN en el debate respectivo, lo que podría retardar aun más la discusión, o por otro lado podría desechar el documento aprobado en primera discusión y tomar sólo el del MED.
Cabe recordar que el debate de la LOE, en agosto de 2001, fue presidido por una intensa lucha entre Gobierno y oposición, que se reflejó en más de cien foros y asambleas nacionales entre los sectores de la sociedad civil educativa, la AN y el MED. El grado de la polémica fue tal, que hasta el propio presidente Chávez Frías intervino en ésta cuestionando la aprobación, al calificar la ley como "neoliberal".
En esa línea también estuvo, o está, el actual titular del MED, Aristóbulo Istúriz, que cuestionó lo aprobado por la AN al considerar que se menoscaba el Estado docente en beneficio de la sociedad educadora, que a su vez entraña la imposición del sector privado.
Pero más allá de esas posturas, cabe destacar que en el tema educativo prevaleció el diálogo democrático, a tal punto que representantes de cada sector pudieron acudir a los distintos escenarios, de esa práctica resultó la aprobación, por unanimidad, del proyecto, es decir, con la venia de la fracción del MVR, pese a la resistencia inicial.