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Caracas, jueves 23 de diciembre, 2004  
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Sammy Eppel // Navidad con Chávez


LA INMISERICORDE revolución chavista se apresta hoy a dar una lección más sobre cómo entienden los derechos humanos. Me refiero a los cientos de miles de niños que celebrarán el 24 en situación de minusvalía porque en algún momento uno de sus progenitores tomó la decisión de demostrar de forma pacífica su deseo de un cambio en democracia y en paz para la patria de Bolívar, específicamente los veinte mil trabajadores petroleros y sus familias que fueron lanzados a la calle sin pagarles prestaciones sociales, sin acceso a sus dineros en cajas de ahorro, sin seguros médicos, sin vivienda y sin escuela para sus hijos. Y como si fuese poco castigo, también están condenados de por vida a no poder trabajar en ninguna dependencia oficial al igual que no podrán buscar empleo en cualquier empresa que contrate con el régimen. Me imagino que para Chávez, se trata de una crucifixión vir tual a los que muchas veces llamó traidores.

Ya que estamos en el tema de las listas negras, no debemos olvidar que cuatro millones de venezolanos que democráticamente firmamos alguna petición, figuramos en la infame lista publicada y distribuida a todos los entes del Estado por Luis Tascón, verdadero cancerbero de ese campo de concentración cibernético. ¿Qué raro que los miles de artistas e intelectuales que a costa del erario público estuvieron haciendo turismo ideológico en la patria de Bolívar, no mencionaron este GULAG de nuevo cuño? Me imagino que al igual que Sartre con el estalinismo y Heidegger con el nazismo, representan la nueva clase de intelectuales comprometidos con el chavismo, dispuestos a callar y encubrir cualquier atrocidad. Claro, a estos "seres superiores" les molesta el "desorden" que crea la democracia. Para ellos, cualquier acto del hegemón es aceptable si en algún momento se menciona el bien común, en otras palabras, sus conciencias actúan en una suerte de malabarismo moral y relativismo ético. Ellos también están pasando unas prósperas navidades mientras en Venezuela, miles de niños de la calle, que Chávez prometió en 1998, rescatar en un año o renunciaba, se dedican a otro tipo de malabarismo en las esquinas para poder comer.

¿Y qué será de los niños y huérfanos de Vargas? ¿Cuántos niños fueron reportados como supervivientes por sus familiares y luego no pudieron ser encontrados? ¿Cuántas niñas fueron ultrajadas por el malandraje desbocado? ¿Cuántos y con qué propósito, fueron llevados a Cuba? ¿Qué acciones han tomado el Fiscal General y el Defensor del Pueblo? ¿Por qué Fidel Castro no permite la salida de la prestigiosa neurocirujana Hilda Molina?

A los niños de la nueva oligarquía chavista, les deseo una feliz Navidad y sólo les pido acordarse de sus hermanos en desgracia. ¡Será!

seppel@cantv.net


 

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