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Caracas, domingo 19 de diciembre, 2004  
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ANALISIS
Política exterior debe transitar de la revolución a la integración

Rodríguez Araque podría darle un estilo diferente a la política exterior venezolana
(Foto Archivo)
Opina el internacionalista que éste pudiera ser el tiempo para la concordia interna, para una diplomacia de consenso y unas relaciones internacionales basadas en la amistad y cooperación en Suramérica

JULIO CESAR PINEDA

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Una visión retrospectiva de la política exterior venezolana en el 2004, conduce a afirmar diferentes éxitos políticos para el gobierno bolivariano en cuanto consolidó la legitimidad internacional de su origen y desempeño democrático con los procesos electorales que concluyeron con el referendo revocatorio presidencial, convertido en un plebiscito favorable al Gobierno Nacional. El fraude alegado por la oposición no pudo ser comprobado ante las instancias internacionales y el respaldo de la OEA y el Centro Carter, reafirmó la transparencia defendida por el Consejo Nacional Electoral.

La Revolución Naranja en Ucrania con Viktor Yushchenko, fue capaz de demostrar con argumentos, con la gente en las calles y con el respaldo de la Unión Europea las elecciones fraudulentas que le querían cercenar su ganada Presidencia. A pesar de que allí el Centro Carter se precipitó también a reconocer el resultado anunciado por el oficialista Consejo Electoral de Ucrania. Los 52 millones de ucranianos en los 600.000 Km2, se impusieron en la defensa de su democracia y el valor de sus votos y no quieren regresar al sistema comunista y dictatorial que les impusieron los rusos en 1917.

I

En la percepción internacional, el resultado electoral del referendo fue esencial porque la oposición venezolana fundamentó todas sus críticas a la legalidad y legitimidad del Gobierno y el reconocimiento que le otorgara el Centro Carter y la OEA, así quedó sin argumentos ante la comunidad internacional. Además, el Presidente venezolano ha tenido una suerte de los mejores precios petroleros en la historia nacional, lo que le ha permitido exhibir ante el mundo programas efectistas en el área social con las diferentes misiones. El petróleo ha sido utilizado hábilmente en estos tiempos de crisis energética para jugadas importantes en el ajedrez de la política internacional; la más importante, la seguridad y la garantía del 15% del petróleo que consume Estados Unidos y es exportado desde Venezuela. El último episodio, la negativa del Gobierno derechista de El Salvador, y apoyada por la izquierda de ese país de otorgarles asilo diplomático a dos altos ex comisarios de la Policía Metropolitana, bajo el argumento expresado en círculos salvadoreños del apoyo solicitado para el ex presidente Flores a la OEA y la garantía del recurso petrolero a esa nación centroamericana.

II

La reciente visita presidencial a España, renovó la amistad con el Gobierno Socialista, aunque emproblematizó la política interior de ese país con el falso paso dado por el canciller Moratinos, quien tuvo que excusarse ante el Parlamento por su imprudencia diplomática. En Madrid se privilegió el acento ideológico y político del proyecto venezolano frente al imperativo económico, fundamental hoy en las relaciones internacionales. La extensión de los viajes a Libia, Rusia y ahora a China, igualmente se han enmarcado en la ideologización de la política exterior venezolana. Con Alí Rodríguez como nuevo canciller, se notan cambios en el estilo y contenido de la política exterior y el realismo en la política exterior, parece volver a la Casa Amarilla. De hecho, la salida intempestiva del ministro Jesús Pérez, demuestra el fracaso del estilo de política exterior del 2004, muy útil en los tiempos de la bipolaridad y de los movimientos de liberación nacional, pero poco práctica en estos tiempos de cooperación y de negociación.

Un tema importante en el 2005 será el del compromiso de Venezuela con los procesos de integración continental, incluyendo el ALCA, hacia la cual marchan las grandes economías como México, Brasil, Argentina, Chile. El proyecto integracionista del ALBA por ahora sólo lo han firmado Venezuela y Cuba. En los últimos meses del año que termina y con el nuevo canciller, parece estar orientada la Cancillería hacia el perfil económico y comercial, aprovechando el petróleo como herramienta de política exterior y dejando de lado el sentido revolucionario de la democracia. Hace unos días se asignaron funciones a los nuevos terceros secretarios en el Servicio Exterior respetándose sus capacidades y competencias, los conocimos cuando fueron nuestros alumnos en la Cátedra de Nuevo Orden Internacional. Así se conducen las mejores cancillerías del continente, respetando la capacidad y la profesionalización. El canciller de Lula, es diplomático de carrera y fue ministro en un gobierno de signo diferente.

III

El ingreso de Venezuela al Mercosur, la nueva relación de cordialidad con Colombia que dinamiza la Comunidad Andina de Naciones, y ahora la recién creada Comunidad Suramericana, constituirán desafíos para el necesario pragmatismo de la política exterior venezolana. En las últimas Cumbres Presidenciales donde han participado éstos Estados, los discursos presidenciales han sido todos mesurados, prudentes, integracionistas, respetuosos de los modelos políticos, pero con la exigencia de respeto al Estado de Derecho y a los derechos humanos. El señor Presidente ha tenido que adaptarse a estas nuevas realidades supranacionales.

El imperativo para los Estados Nacionales es, frente a la globalización y frente a los grandes centros de poder mundial, el de la integración en mayores espacios geográficos, con la necesaria cooperación para el logro de instituciones dentro del nuevo derecho comunitario. Así ha ocurrido exitosamente con Europa, desde la creación de la Comunidad Económica Europea en 1957 con 6 Estados a la actual Unión Europea con 25 Naciones. Al margen de que en éstos 47 años, desde el Tratado de Roma, han convivido diferentes expresiones políticas nacionales y gobiernos de diferentes signos. Así deberá suceder en América Latina y el Sr. Presidente debe entenderlo, porque sino podría convertirse en una incómoda piedra en el zapato de la integración. En la Europa de los 25 del siglo XXI, privó el pragmatismo de las relaciones económicas, hasta que se llegó al mercado común y a la moneda única, pero también a un Parlamento Continental, a una Corte Supranacional de Justicia, y ahora una sola Constitución para los 25 Estados que prevé un Presidente y un sólo Ministro de Relaciones Exteriores. El Presidente Chávez, su equipo de gobierno y especialmente la Cancillería deben conocer la importancia de los procesos de integración en el mundo y especialmente en América Latina. El Presidente firmó el acuerdo de la Tercera Cumbre Suramericana en la ciudad del Cuzco junto a los presidentes de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia por la Comunidad Andina y los cuatro de MERCOSUR: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, además de Chile, Surinam y Guayana. Allí el anfitrión, el Presidente Toledo invocó el proceso de la construcción europea y el Presidente Lula el necesario desarrollo de infraestructura comunicacional para unir geografías y pueblos. Precisamente ambos presidentes sin la referencia ideológica, adelantaron una solución práctica al iniciar la carretera más larga que unirá al Atlántico con el Pacífico. Los demás jefes de Estado marcaron sus intervenciones en el mismo contexto pragmático de hechos y realizaciones dejando de lado la diplomacia ideologizada o los proyectos personalistas o nacionalistas de carácter revolucionario. Los 17 millones de Km2 y los 370 millones de suramericanos con esta unidad geográfica económica y política buscan integrarse dejando de lado las diferencias y aceptando la pluralidad política y social. En el Cuzco como en otras reuniones de la Comunidad Andina, en la Asociación de los Estados del Caribe y pronto en MERCOSUR, los proyectos revolucionarios de carácter mesiánico no tienen cabida y de continuar Venezuela con el discurso y la visión única, nos estaríamos marginando de estos espacios cercanos que buscan integrarse con sentido pragmático y nos alejamos de las realidades geopolíticas en otras áreas del mundo donde también han dejado de lado las consideraciones de la política única y la confrontación para buscar la unidad en la diversidad.

IV

Si examinamos la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Costa Rica y en especial el Foro del Pacífico en Chile, en esas instancias multilaterales no hubo espacio para la retórica antiimperialista o el señalamiento satanizado a cualquier potencia mundial causante de los desastres económicos y políticos para una nación o para una región. El Sr. Presidente de Venezuela, estuvo ausente en éstos dos importantes eventos. Además ningún jefe de Estado ha pretendido la imposición de sus sistemas o de sus proyectos. Por el contrario todos han llamado a la colaboración y la cooperación, al intercambio económico. En Costa Rica, ni Portugal, ni España trataron de vender su bagaje ideológico de derecha o de izquierda y centroamericanos y suramericanos en estos 15 años de existencia del grupo sólo buscan las ventajas de estos dos Estados Europeos para facilitar nuestros ingresos comerciales y de inversiones a la Unión Europea. El propio Fidel Castro ya no asiste a estas Cumbres porque ha perdido su figura el encanto de la Revolución Cubana, hoy sancionada por la Unión Europea ante las últimas violaciones flagrantes a los derechos humanos en la isla. Kirchner de Argentina, Lula de Brasil, Gutiérrez de Ecuador y así será con Tabaré Vázquez de Uruguay, han dejado atrás el discurso electoral y la amenaza de la revolución continental para enfrentar los problemas y retos de sus propios países con las necesarias conciliaciones nacionales e internacionales. Todos han negociado con la Banca Internacional, con el FMI, se han entrevistado con el Presidente de Estados Unidos, han visitado a Europa y recibido a la Unión Europea con el trato diplomático propio de los jefes de Estado, sin crear incidentes con sus políticas interiores.

En el caso de Lula y Kirchner cuando en visita oficial se trasladan a otras regiones del planeta, tratan de representar al país entero en su diversidad política y económica, incluso como miembros de MERCOSUR por cortesía y consideración se hacen acompañar por un alto representante del país vecino. Recientemente el Presidente Lula junto a su comitiva en viaje al Lejano Oriente por sugerencia del gobierno argentino incluyó al expresidente Duhalde coordinador de MERCOSUR. Estas son actitudes que deberíamos seguir en la nueva diplomacia de la integración cuando nuestro destino más allá de las fronteras está determinado por la comunidad Andinas y el Mercosur.

V

Los acuerdos en las últimas Cumbres Presidenciales han sido eminentemente comerciales en el marco de la democracia y en la condena al terrorismo que se ha convertido en el gran desafío del siglo XXI.

El nuevo Canciller Alí Rodríguez Araque pudiera estar en esta nueva dirección de la diplomacia multilateral y presidencial como la gran parte de los cancilleres dentro del realismo y el pragmatismo de la política internacional del siglo XXI. El Canciller viene de manejar la industria petrolera venezolana con sentido tan realista que no dejó de vender nuestro petróleo al mejor mercado y en las mejores condiciones a los Estados Unidos aunque ahora con el Presidente Bush pueda representar el Estado imperial, agresor, intervencionista y causante con su neoliberalismo de grandes desastres en el Planeta. Igualmente como Secretario General de la OPEP pudo negociar con éxito, con equilibrio a pesar de intereses encontrados y de políticas diversas, además, el petróleo no es sólo esencial para nuestro desarrollo, sino el mejor instrumento de nuestra política exterior.

Ahora que el Presidente controla el poder político integralmente con mayorías cómodas en todas las instituciones del Estado, que ha abierto un diálogo con el sector económico y los sectores productivos, que tiene un ingreso petrolero abundante y la oposición en su menor expresión, y goza de legitimidad internacional, pudiera ser el tiempo para la concordia interna, con la utilización de los mejores y más capaces recursos naturales y humanos. Pero especialmente para una diplomacia de consenso, una política exterior realista y de amistad y cooperación con todos los Estados.

Embajador. Analista Internacional



 
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