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Caracas, domingo 05 de diciembre, 2004  
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Carrera contra Linda
El caso amenaza con ir a la OEA. Las conexiones del acusado han dado un aire extraño al juicio de Linda Loaiza López. Sólo una cosa es segura: un torturador anda suelto

GIULIANA CHIAPPE

EL UNIVERSAL

La historia de Linda y Luis Antonio podría haber copiado el guión de Cristal o María la del barrio, pero siguió el de un capítulo de CSI: una muchacha desfigurada, un acusado que se dice inocente, implementos de tortura, droga encontrada, motes de monstruo y prostituta y una fuga aparatosa, entre más escándalos.

Y sigue: el caso tiene tres años, decenas de jueces inhibidos, una huelga de hambre como forma de presión, siete cirugías para reconstruir un rostro y un cuerpo deformado con horror, influencias del poder, injerencias mediáticas, fiscales removidos y hasta acusados de insanos.

El caso de Linda Loaiza López y Luis Antonio Carrera Almoina semeja una madeja inexpugnable de enredos, complicaciones y pasos en falso. Además de Linda, la adolescente torturada en 2001 (tenía 18 años) y Luis Antonio, presunto responsable y quien fue acusado por homicidio calificado en grado de frustración, tortura, violencia y privación de libertad con alevosía, participan activamente en el caso Gustavo Luis Carrera Damas, ex rector de la Universidad Nacional Abierta y ferviente padre hasta los extremos de propiciar su sorprendente fuga del imputado; Ana Cecilia López, hermana de la joven torturada y acusada (por retruque) de mantener un negocio de prostitución; Leyda Reyna, amiga del rector, quien ayudó en la fuga y otros personajes de menor figuración. Los abogados: Juan Bernardo Delgado, representando a Linda y Omar Díaz, a los Carrera.

Factores de poder
Los Carrera tienen altos vínculos judiciales, jurídicos y académicos. Durante toda su vida se han movido, con comodidad, en los círculos intelectuales del país. Según cuenta alguien que les ha seguido los pasos e incluso, los ha plasmado en muchas páginas sociales, "nunca se les ha visto como protagonistas de una fiesta cualquiera, nunca han llamado para que les cubramos unos quince años o una boda... A los Carrera, a Gustavo y a Germán, el escritor (tío de Luis Antonio), sólo se les ha visto en bautizos de libros y eventos de ese estilo, académicos, intelectuales".

No cualquiera puede ufanarse de una estrecha amistad con quien quita o atornilla jueces en Venezuela. Gustavo Carrera sí. Elio Gómez Grillo, presidente de la Comisión Reestructuradora del Poder Judicial, la misma que ha procesado a cerca de 800 magistrados, le es tan leal que pagó avisos en los periódicos para ratificar que le ennoblece tal amistad, a pesar del escándalo surgido y del juicio en ciernes. Y los Carrera, con tanta confianza, lo citaron para atestiguar sobre como Linda y Luis Antonio se paseaban tranquilamente por Caracas, e incluso fueron al bautizo de uno de los libros del alto funcionario judicial. Pero se excusó.

Al fiscal general, Isaías Rodríguez, también se le vincula con el ex rector. Delgado admite una relación, aunque parece lejana: "un familiar o amigo de Rodríguez fue socio de los Carrera", dice. En seguida reconoce: "La verdad, hay que decirla, Rodríguez no ha participado directamente en el entorpecimiento del caso pero tampoco se esforzó en buscar justicia".

A Rodríguez más lo inculpa, en ese sentido, una declaración del propio Carrera Damas durante una audiencia y en la que se refiere a la primera fiscal que fue asignada al caso, Capaya Rodríguez: "El fiscal general la sacó (del caso) y me lo dijo: había que sacarla porque ella estaba loca". Una confesión así no se le hace a un imputado en juicio, a menos que exista una altísima confianza. Si no lo dijo es porque lo declarado bajo juramento, por el rector, es inexacto.

Para Juan Bernardo Delgado, los Carrera se sienten intocables por sus amistades. "Son capaces de mover todas sus relaciones para no asumir ninguna consecuencia por lo que hicieron". La sentencia de la jueza Rosa Cádiz parece confirmar esta apreciación: libertad plena para todos los imputados y, de paso, investigación judicial contra Linda y Ana Cecilia, por mantener una presunta red de prostitución. Delgado advierte que no se quedará con ésa: "Ya apelamos aquí pero también denunciaremos este caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante la OEA".

La jueza Cádiz, "quien apenas se graduó en 1999 y que es sólo secretaria de tribunales" dice Delgado, también tiene su defensa ante la sentencia que indignó a la opinión pública, y hasta a líderes oficialistas y de oposición: "No se prueba que Carrera Almoina sea responsable de las lesiones y el beneficio de la duda favorece al imputado". La parte acusatoria admite que faltaron pruebas pero sostiene que las que existían eran suficientes.

Cayapa a Capaya
La primera fiscal encargada del juicio fue Capaya Rodríguez, de guardia el día que encontraron a Linda desesperada, a punto de lanzarse por el balcón del apartamento que tenía alquilado Carrera. Es la fiscal 33 y no parece gustarle a ninguna de las partes.

Carrera Damas le dijo "desorbitada". Delgado la acusó de cometer irregularidades en la consignación de pruebas y de estar relacionada con otro supuesto amigo del ex rector: "Ella entró a la fiscalía en tiempos de Javier Elechiguerra, socio del bufete que asesora a Omar Díaz, abogado de Carrera". Linda la ha acusado de obligarla a dar una confesión falsa, a través de métodos poco ortodoxos. Delgado exclama "¡Es verdad! ¡Capaya la apuntó en la cabeza con una pistola!" ¿Y ella estaba sola? Dicen que sí.

Una cosa es irrefutable: El torturador anda suelto.



Ver también:
- Luis Antonio Carrera Almoina
- Linda Loaiza López Soto
- Acusaciones para todos
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