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Caracas, domingo 31 de octubre, 2004  
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La ruta de Elizabeth Kline
Escaparse a la Colonia Tovar

Para los residentes de las ciudades cogestionadas y generadoras de estrés de Caracas, Maracay y Valencia, la Colonia Tovar representa una alternativa ideal para una escapada: está cerca, es tranquilita y brinda un cambio completo de clima y entorno.

Los visitantes que llegan desde el oeste lógicamente optan por la ruta de acceso desde La Victoria. Aunque la mayoría de los caraqueños utiliza la vía de El Junquito, recomiendo que los residentes de la capital también aprovechen la ruta desde La Victoria, ya que la otra se ha convertido en una pesadilla los fines de semana. Entre el tráfico de turistas y el congestionamiento ocasionado sábados y domingos por el mercado popular en El Junquito, a veces toma varias horas llegar a la Colonia, lo que implica que quedar más estresado aún.

La vía desde La Victoria sí es más larga para los caraqueños en distancia, pero debido a las condiciones ya indicadas resulta ser más corta en tiempo requerido para el paseo. Es muy bella, y llegará relajado gracias a los lindos paisajes; y el entorno que de forma constante cambian desde piedemonte seco y cálido hasta bosques tropicales.

Además, los fines de semana, hay muchos aficionados del ícaro y del parapente que practican su deporte en los cerros por este lado de la ruta; los puede observar volando con las aves.
 
Algo de historia
La Guerra de Independencia dejó nuestros terrenos de cultivos destruidos. El entonces presidente de Venezuela, general José Antonio Páez, propuso promocionar la emigración de colonos provenientes de otros países conocidos por su experiencia agrícola para iniciar el duro camino hacia la recuperación.

Se comisionó al geógrafo Agustín Codazzi para buscar un sitio ideal. Esta fue el área seleccionada por su suelo tan fértil y la proximidad al puerto costeño. El Conde Martín Tovar donó la tierra.

En diciembre de 1842, Codazzi fijó carteles en la zona de Baden, Alemania, ofreciendo tierra con título, alojamiento básico, animales domésticos. La respuesta fue contundente, ya que Europa también estaba en una situación económica bastante deprimida. Tristemente, los colonos confrontaron problemas desde el primer momento. Una epidemia de viruela en su barco cobró la vida de muchos de ellos y a los que sobrevivieron, llegando agotados y deprimidos. Las autoridades de Sanidad impusieron una cuarentena en el barco y no pudieron desembarcar en La Guaira. Sólo después de la intervención de Codazzi directamente con el presidente Páez y un traslado del barco hasta Choroní, pudieron los inmigrantes tocar tierra firme. Lo que les esperaba era otra mala sorpresa: la necesidad de cargar todas sus pertenencias a través de la selva tropical, con un calor espantoso, hasta su destino en las montañas; para descubrir, al llegar, que la tierra no estaba limpia como se les había prometido; tampoco les esperaban casas sino un rústico galpón para compartir sin privacidad. En total, desde su salida de Alemania, llegaron a su destino, el Palmar de Tuy, 112 días después. Y, para colmo, con un cambio de gobierno, nadie se interesaba en rectificar las promesas incumplidas.

Sin otra opción, ellos simplemente resistieron y, empezando de cero, por más de un siglo permanecieron como una comunidad aislada y autosuficiente, conservando costumbres,  legua natal y estilo tradicional de construcción.

No fue fácil, más bien fue sobrevivencia. Aun cuando sus cultivos prosperaron, no había vialidad adecuada para llevar sus productos a los mercados, quedando limitados sólo a la opción de las mulas o nada.
Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, se despertó un gran interés en el excursionismo y muchos caraqueños aventureros comenzaron a acudir a la Colonia los fines de semana. Para su sorpresa, hasta encontraron hospedaje en el Hotel Selva Negra, fundado en 1936, uno de los pioneros en la industria del turismo en Venezuela.

No fue sino hasta 1963, con la construcción de la carretera asfaltada, entre Caracas y la Colonia Tovar vía El Junquito, que la suerte de este lugar cambió por completo.

Con este acceso, se facilitó el transporte de sus productos agrícolas hasta los mercados y la llegada de los turistas; ¡y cómo llegaron! Desde entonces, el pueblo está repleto de visitantes todos los fines de semana que vienen a comprar hortalizas, admirar la arquitectura típica alemana, disfrutar el clima fresco y deleitarse con la gastronomía alemana.

El efecto de la carretera fue tal que, en cuestión de 30 años, la Colonia pasó de estar en una situación de extrema privación a ser el pueblo con ingresos per cápita más alto del país.

Explorando la colonia
Hay dos partes principales en el pueblo. Al llegar desde el oeste, si toma la vía bajando hacia el centro, pasará el museo a la izquierda que alberga interesantes fotos y otros recuerdos de los primeros años de la comunidad, además de unos petroglifos rescatados de áreas en construcción.

El sector alrededor de la plaza cuenta con las edificaciones más viejas y construidas con la auténtica técnica fachwerk -entramado con grandes vigas- (mientras que en la mayoría de las edificaciones éstas se simulan con pintura en paredes frisadas), típicas de la región de la Selva Negra de sus fundadores. Los mejores ejemplares son el Café Muhstall (antes la casa de los Benitz o La Trilla, de 1845) y donde hoy funciona como un preescolar (originalmente la Escuela Federal Rural Terepaima, erigida en 1916) frente a la plaza.

La construcción de la iglesia católica actual se inició en 1862, desde entonces ha tenido muchas modificaciones. Al lado norte de la plaza está la vieja casa de Codazzi (hoy Villa Jahn), que se remonta a 1844. La parte original del Hotel Selva Negra, a tres cuadras de la plaza, también está construida con auténtico fachwerk.

Al frente del restaurante El Molino, puede inspeccionar un antiguo molino de madera (construido en 1860).
Desde la entrada oriental, la calle comercial más arriba se distingue por la impresionante construcción con aspecto de castillo que estaba destinada a ser la sede de la Cervecería Coloniera, la cual afrontó problemas que causaron su quiebra.

No obstante, la Colonia Tovar no se quedó sin cerveza. Por supuesto, entre los primeros colonos se encontraba un cervecero y fue en la Colonia donde se produjo la primera cerveza en Venezuela.

Ahora, puede aprovechar una visita guiada a la Cervecería Tovar que ofrece Regenwald Tours (0244-355.1662 - Bs. 10.000 pp). Las bebidas de la compañía se venden no sólo en la Colonia Tovar sino también en las principales ciudades del país. Regenwald también brinda la opción de un recorrido muy interesante de unas 4 horas hasta el sector El Limón para observar petroglifos espectaculares y también hasta la costa (Bs. 30.000 pp).

Continuando en la calle comercial, puede apreciar otra construcción muy antigua, la casa y pensión de Jacobo Ruh y, al frente, construida en 1897 por su hijo, Guillermo Ruh, está la pulpería La Siempre Viva.

Dormir y comer bien
Muchas de las opciones más populares para alojamiento también son bien apreciadas por su comida. En la hermosa posada Don Elicio (por rsvn.: 0212-284.5310, posada - 0244-355.1254) el plan incluye desayuno y cena los fines de semana (para 2 - Bs. 230.000) y sólo desayuno entre semana (para 2 - Bs. 150.000).

El Spa Renacer Center (por rsvn.: Spa - 0244-355.1504, 0416-821.2860; Caracas - 0212-985.2908) incluye en su plan básico de 1N/2D (Bs. 175.000 pp) la estadía, varios tratamientos y comida vegetariana.
A petición de muchas personas interesadas en otras alternativas, ya también cuenta con un acogedor bistro con comida internacional (incluyendo carne), abierto al público (sólo por rsvn.) y con un popular brunch los domingos de 10:00 am a 5:00 pm.

El hotel Selva Negra (0244-355.1415) no vende su hospedaje en plan con comidas (para 2 - Bs. 73.710), pero su restaurante, dirigido por Wolfgang Guttmann (miembro de la Chaine de Rotisseurs), está abierto para todas las comidas. El hotel Frankfurt (0244-355.1879) tiene una oferta especial: si cancela con efectivo el precio incluye el desayuno para dos  por  Bs. 60.000. El restaurante está abierto todos los días, excepto los lunes.
ekline@cantv.net


 



 
 
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