Michael Rowan // La decisión de votar
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UN VOTANTE FRUSTRADO en Nueva York en una ocasión hizo
un aviso para su auto que rezaba: "No vote, eso sólo los
estimula". Su frustración con los funcionarios elegidos
es una cosa, pero la desconfianza del votante en el sistema
electoral es otra. Los electores suelen molestarse si su candidato
o su causa pierde las elecciones. Eso es normal y no es una
amenaza contra el sistema. Pero cuando muchos votantes se desilusionan
del propio sistema de votación, un puñal de cinismo
atraviesa el corazón de la democracia. Una nube negra de
sospecha ensombrece el fundamental "consentimiento de los gobernados"
(establecido en el Acta de Independencia de EEUU), que es crucial
para el orden público. Independiente de si los lectores
de esta columna votaron Sí o No, o no votaron en el referendo,
consideren las siguientes observaciones sobre el sistema con
una mente abierta.
Se desconoce el número de electores registrados. El
CNE quizá sepa quién está registrado y quién
no, y por qué, pero ni los votantes ni los partidos políticos
están al tanto. El conteo electrónico no es transparente.
El CNE quizá sepa qué es el conteo de votos, pero
los votantes que depositaron sus votos lo desconocen. El motivo
por el cual el CNE se rehúsa a permitir un simple conteo
en cada centro de votación es un misterio, dado que esto
resulta muy tranquilizador para los electores en todo el mundo,
especialmente cuando comienzan a dudar de las cifras oficiales.
Las comisiones encargadas de realizar procesos electorales
que infundan confianza en particular en los perdedores son
siempre muy sensibles a cualquier oposición, minoría
o partido que participe en las elecciones. Una revisión
de decenas de decisiones importantes tomadas por el CNE en
el proceso del referendo y de las elecciones de 2004 demuestra
a cualquiera con una visión neutral que el organismo
carece de esa sensibilidad y preocupación por todos los
votantes. La ausencia de transparencia e imparcialidad en
el proceso se vio coronada con el uso injustificado de las
cazahuellas, que demoraron la votación sin proporcionar
la seguridad prometida.
Que los venezolanos voten o no en las elecciones regionales
no es una decisión del presidente, el gobierno, el
CNE, un partido político o un candidato. Es una decisión
personal que tomará cada uno de los 14 millones de
electores. Los votantes crean elecciones, no gobiernos.
Falta por ver si crean una el 31 de octubre.
mrowan@cantv.net
Traducción José Peralta
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