Quito. Veinte meses después de haber empezado
su mandato de cuatro años, y a pesar de los altos precios
de venta de su petróleo, el gobierno del presidente Lucio
Gutiérrez se quedó completamente aislado, sin alianzas
ni apoyos, tras su mal resultado en las elecciones regionales
de la víspera en Ecuador.
Además de las derrotas de todos sus principales candidatos,
entre ellos varios parientes del Presidente, estas elecciones
marcaron la consolidación de los dos partidos de oposición,
el Socialcristiano y la Izquierda Democrática, reseñó
DPA.
Un total de 8,6 millones de personas, de 18 a 65 años
de edad, estuvieron habilitadas para votar, aunque el ausentismo
se estimó en 35%.
Estuvieron en juego las 22 prefecturas provinciales y
las 219 alcaldías municipales, cuyos ganadores asumirán
el próximo 10 de enero, con cuatro años de mandato.
En toda la costa sobre el océano Pacífico,
incluida Guayaquil, la mayor ciudad del país, el
partido Socialcristiano obtuvo votaciones a las que
su líder, el ex presidente ecuatoriano León
Febres-Cordero, calificó como "contundentes".
"Una vez más hemos demostrado que somos la mayor
fuerza política nacional", expresó el vocero.
Gutiérrez aseguró que su partido "es uno
de los grandes triunfadores", aunque no explicó
el motivo de su optimismo.
Descartó que después del resultado electoral
la estabilidad de su gobierno esté en peligro,
como afirma la mayoría de los analistas políticos.
Estas elecciones también se caracterizaron
por la reelección de muchos alcaldes y prefectos,
lo que confirmó un fenómeno político
de reciente aparición: los gobiernos locales
tienen altos índices de aprobación y
aprecio, mientras que el Gobierno Central habitualmente
es rechazado por la mayoría de la población.
De acuerdo con varias encuestas independientes,
la aprobación de Gutiérrez está
en 14%, con 6,5 de credibilidad, muy por debajo
de algunos líderes regionales que le superan
en popularidad.