VICTOR SALMERON
EL UNIVERSAL
En octubre de 2003, el ministro de Finanzas, Tobías
Nóbrega, arribó al hemiciclo de la Asamblea con
un presupuesto de 49,9 billones de bolívares para este
año. No obstante, se esforzó en explicar que "en
el mejor de los casos el presupuesto se ejecuta en 85%", por
lo que efectivamente se desembolsarían 37,1 billones,
así que desestimó por completo a los analistas que
hablaban de gasto público fuera de control.
Doce meses después, todo indica que el chorro de petrodólares
proveniente del alza en los precios del petróleo, junto
a la necesidad de inyectar recursos de cara al referendo
revocatorio, acabó con la planificación y el gasto
de 2004 ascenderá a 57 billones, es decir, 54% más
de lo previsto por Nóbrega y siete billones por encima
de todo lo presupuestado originalmente.
El presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea,
Rodrigo Cabezas, afirmó a Venpres que el presupuesto
de 2005, que en principio arranca en 69,3 billones, debe
compararse "con el realmente causado o realizado este
año, que estaría por una cifra de 57 billones
de bolívares".
El resultado no es nuevo. En los últimos tres
años, de acuerdo con informes de la Oficina Nacional
de Presupuesto, el gasto público, alimentado con
créditos adicionales, ha superado con creces a
lo planificado en el presupuesto.
En 2002, por citar un ejemplo, el presupuesto se
estimó en 26,3 billones de bolívares y el
gasto efectivamente desembolsado alcanzó la cifra
de 32,8 billones de bolívares.
Para el presupuesto de 2005 Tobías Nóbrega
ha señalado que los cálculos de Finanzas
apuntan a un precio promedio de la cesta petrolera
de 23 dólares el barril, que resulta conservador
si se toma en cuenta que el viernes el crudo venezolano
se ubicó en 43,87 dólares.
Pero la práctica indica que el Ejecutivo,
a través de los créditos adicionales,
gasta todo lo que ingresa y a pesar del precio
estelar del petróleo tiene que pedir prestado
para equilibrar las cuentas.
Las cifras de este año muestran la tendencia.
El precio de la cesta petrolera supera en 82%
al previsto en el presupuesto de 2004, adicionalmente
el Ejecutivo recibió 2,4 billones en utilidades
cambiarias del Banco Central y al cierre de
septiembre la recaudación de impuestos
ya supera la meta programada para todo el año,
no obstante, en los primeros siete meses el
Gobierno acumuló un déficit de cuatro
billones de bolívares.
Para cubrir la brecha el Ministerio de Finanzas
recurrió a la emisión de bonos y
letras del Tesoro, de tal forma que al cierre
de agosto el saldo de la deuda interna se
ubica en 25,5 billones de bolívares,
lo que se traduce en un salto de 15% respecto
a diciembre de 2003.
Para profundizar el ciclo expansivo del
gasto, además de colocar deuda, el
Ejecutivo decidió convertir el impuesto
al débito bancario en un tributo permanente
y se ha enfrascado en una disputa pública
con el Banco Central, al que reclama 3,1
billones extra por concepto de utilidades
cambiarias correspondientes al primer semestre
de 2004.
Analistas consideran que si el Ejecutivo
continúa en la senda de gastar más
de lo que le ingresa, una vez bajen los
precios del petróleo, se verá
forzado a devaluar y a aplicar un doloroso
ajuste fiscal.