JAVIER BRASSESCO
KELVY PIRELA
ENVIADOS ESPECIALES/EL UNIVERSAL
Maracaibo.- Del optimismo a la vergüenza;
de la amargura a la euforia y otra vez al optimismo. Brasil
y Venezuela generaron tantos cambios de ánimos como
un huracán desordena el clima.
Ronaldinho confecciona peligro con medidas exactas: cinco
goles. Su paso por el Pachencho, sin embargo, no impidió
que el merideño Ruberth Morán acabara con una
sequía goleadora de 11 años y superara con sus
dos dianas el total de tantos marcados por Venezuela a
Brasil.
Ronaldo marcó dos goles, lo mismo que Kaká
y otro cuestionado de Adriano, pero los dos nombres
que los aficionados no olvidarán serán el
de Ronaldinho y el de Ruberth.
Brasil vino a buscar los tres puntos. Este hecho
generó un juego abierto, con mucho ritmo. Los
visitantes salieron a buscar el partido y esto abrió
espacios para que el equipo venezolano, que mostró
a Jorge Rojas con una bandera en el mediocampo que
decía peligro, hiciera también su juego.
Pero
Rojas careció de ritmos similares y sus altas
revoluciones se extraviaron. El gol de Kaká,
servido por Ronaldinho, no enfrió el ánimo
criollo, más bien dio por culminados los segundos
del nerviosismo cercanos al inicio.
Pero Venezuela no sólo erró en eso
de aprovechar los espacios, sino que también
concedió agujeros que el rival capitalizó.
El seleccionador nacional Richard Páez, que
mostró irreverencia al hacer su alineación
con dos atacantes, trabajó con insistencia
las marcas, tratando de evitar las salidas, pero
Ronaldinho es inquieto y sirvió para Ronaldo
un balón que concretó.
En la segunda mitad apareció Ronaldo y
también Adriano, pero Ruberth fue siempre
un "necio" ante la zaga brasileña, fue
el protagonista de los minutos finales con tres
goles, uno anulado y dos que son históricos
porque nunca antes ningún criollo se comportó
como él ante Brasil, a pesar de Ronaldinho,
de Ronaldo, del campeón del mundo.