Miami. EEUU. Una vez mas la alarma de catástrofe
de las autoridades ante el paso de un huracán pareció
excesiva. Al final no ocurrió nada grave.
Alrededor de 2,7 millones de habitantes de Miami se prepararon
por cuarta vez en menos de seis semanas para recibir un huracán,
pero Jeanne prefirió aterrizar 350 kilómetros al
norte, en el mismo punto que lo hizo Frances hace tres semanas,
informó DPA.
El punto de llegada de un huracán es impredecible
porque tiene un margen de error de hasta 350 kilómetros.
Tampoco puede pronosticarse con exactitud la precipitación
pluvial. Jeanne prometía lluvias torrenciales, pero
éstas sólo se dieron en ciertos lugares.
El viernes, cuando Jeanne apuntaba al sureste de Florida,
el alcalde de Miami-Dade, Alex Penelas, exhortó a
la población a tomar precauciones, aunque sabía
que los habitantes estaban cansados de prepararse para
huracanes que no llegan.
Miles de personas dejaron sus hogares para trasladarse
a lugares seguros, compraron alimentos no perecederos,
agua, baterías y linternas, pero tras el paso de
Jeanne amaneció un sol radiante que parecía
burlarse de los temores de los floridanos.
Aun así el recuerdo de Andrew impulsa a mantenerse
alertas. En agosto de 1992, el más costoso ciclón
de la historia floridana devastó el sur de la
ciudad causando 27 muertos, y daños materiales
que se calculan en $33.000 millones.
Tras el paso de Jeanne aparentemente Florida podrá
descansar con tranquilidad algunos días de
las alarmas de huracanes. A los lejos, frente a
las costas de Africa, la tormenta tropical Lisa
mantenía su curso hacia el este, pero todavía
está muy distante como para prestarle atención.