Agustín Blanco Muñoz
¿Habrá elecciones regionales y locales? ¿En
los mismos términos en que hubo lo que denominamos la
Burla Revocatoria Presidencial? ¿Estamos ante Santa Inés-Trampa
II? La oposición (Coordinadora Democrática) insiste
en que el oficialismo montó el fraude más grande
de la historia venezolana. Al principio protestó. Luego
bajó la presión y el protagonismo lo asume la campaña
electoral. Indispensable, sin embargo, inquirir por el significado
del 15 de agosto de 2204.
Mantenemos, a nivel de hipótesis, que este es un momento
culminante en la liquidación histórica de lo que
se conoce como oposición y de la fase 'democrática'
de la llamada 'revolución bolivariana'.
La legitimación democrática de este régimen,
en medio de su inclinación autoritaria, dictatorial y
fascista, quedó cuestionada con el resultado del fraude
15A. Y este es el punto de partida de quienes se sienten obligados
a abrazar, como fórmulas de salvación política,
la mentira-fraude-trampa y el más descarado populismo,
sustentado en los grandes ingresos petroleros.
Por un lado está la oposición de la negociación
y la complicidad. Por otro, un gobierno decidido a cualquier
transacción sin que medie ningún escrúpulo.
Es la creciente descomposición, propia de nuestra política,
que permite hoy el espectáculo de un fraude sin fraude.
El oficialismo pasó de tres y medio a seis millones de
votos después de seis años de gestión. Lejos
del natural desgaste, el gobierno 'revolucionario' sube 60%.
Caso único en Latinoamérica y buena parte del mundo.
Muchos resumen el fraude así: ¡Se le pasó la mano
al oficialismo!
¿Y cómo pudo avanzar el oficialismo de manera tan
expedita por los caminos del fraude? Sin duda que con el apoyo
tácito o expreso-negociado de una parte importante de
la oposición. Desde un inicio se dijo que AD no tenía
interés en el Referendo Revocatorio Presidencial: su
objetivo eran las regionales. Era más fácil enfrentar
a un Chávez ganador por poco margen que a un gobierno
de Mendoza. Sin embargo, el triunfo del 'jefe único',
aplastante e inesperado por muchos, desbarata y deja al descubierto
el plan adeco.
El 15A, cerca de las 2 pm, el presidente del Consejo Nacional
Electoral denuncia una grabación que imita su voz haciendo
un supuesto anuncio de que el Referendo Revocatorio Presidencial
(RRP) había sido desfavorable a su jefe. Y suelta esta
expresión: esa grabación tiene la intención
de desvirtuar la voluntad popular. Anuncia así
al país lo que sería el resultado final. Pero quienes
sostenían que el triunfo de la oposición como la
derrota de Chávez estaban blindados, no podían perder
tiempo en el análisis de cuestiones secundarias. Las
encuestas a pie de máquina hablaban claramente de un
triunfo 7 a 3 y bien temprano comenzó la celebración.
Días antes, el coordinador de la CD le anunció
al país que el 15A, a las 2 pm, daría los resultados
del Referendo Revocatorio. El oficialismo y el CNE protestaron
y Mendoza no dio las cifras ni siquiera cuando, pasada la
media noche, se conocía el primer boletín que se
haría público a las 4 p.m. Miembros de la CD se
reunieron con los altos poderes, obtuvieron la información
y desaparecieron o decidieron guardar silencio. Sobre las
5 pm habla la CD: Ramos Allup pide un día para presentar
las pruebas del fraude.
Ocho días después se aparece y señala que
su partido no dará forfeit en las elecciones regionales.
Esta conducta expresa la posible vinculación de AD con
el fraude. La intención es adecamente clara: llevar la
gente a las regionales y olvidarse del fracaso sufrido. Pero
ocurre lo inesperado: la reacción del colectivo social
es contraria a participar en la fase II de la burla-trampa
de Santa Inés. Esto preocupa porque no sólo
le derrumbaría el plan anti RRP, concertado para el 15A,
de manera implícita o expresa con el oficialismo, sino
que le dejaría sin poderes para subsistir. En general
no hay ningún componente de la CD que pueda eludir la
liquidación histórica, porque todos actúan
al margen de las condiciones prevalecientes en este tiempo.
¿Cómo quedan entonces en este marco las elecciones
regionales? Para la casi totalidad de los políticos
y analistas lo más importante es fijar posición.
No advierten que estamos ante el mismo caso del RRP. Ahora
se dice que se pondrá condiciones para asistir, porque
no hacerlo significaría cederle los espacios al oficialismo.
No hay entonces ninguna separación-ruptura con
el oficialismo: prevalece la negociación.
Pero el descontento-desprecio del colectivo social crece
mientras la Coordinadora Democrática se despedaza. Ledezma
y Velásquez encabezan un grupo que propone la abstención
activa. Temen un nuevo fraude. Los gobernadores también
se alzan y predomina la posición de Lappi de dejar a
un lado la dirigencia de la CD. La solicitud es la misma:
elecciones limpias. Se mantiene que esto se logrará con
presión de calle y vigilancia extrema. Como dijo recientemente
un analista: votar, quedarse y contar. A esta hora todo apunta
hacia la continuación del fraude. Esta maquinaria tiene
mucho tiempo montada y está dirigida por poderes que
manejan el área.
El problema no reside, entonces, en participar o abstenerse.
Es inevitable trascender este círculo de corrupción,
trampa-fraude y manipulación para crear una instancia
diferente. Las políticas abstencionistas terminan convalidando
el aparato electoral. Son un mal necesario al cual se ha acostumbrado
el régimen.
Lo importante es crear conciencia de que la política
hoy y aquí la promueve y ejerce una minoría que
se convierte en aplastante ante la ausencia de participación
del colectivo social que sobrepasa 80%. ¿Y qué ocurrirá
después del 31 de octubre cuando la inmensa mayoría
de poderes regionales estén en manos de la 'revolución'?
Será entonces cuando se advierta el peso del control
vigente que garantiza la estabilidad de los grandes poderes
nacionales e internacionales. Venimos del modelo autoritario-gomecista,
tutelado y aprovechado por EEUU, que crea y disfruta el democrático.
¿Es el bolivariano un modelo aparte y enfrentado al tutelaje
norteamericano?
Esta revolución y sus expresiones, como el RRP y las
regionales, tienen el sello made in EEUU y aquí no hay
poderes opositores que puedan impedir esta determinación.
Por ello sostenemos que el 31 de octubre se inicia el período
de los máximos poderes y los grandes enfrentamientos,
a lo externo e interno, que terminará por horadar la
legitimidad de esta revolución. No es la hora de las
ER sino de una profunda y trascendente convulsión. Es
inevitable prepararse para lo peor.
abm333@cantv.net