Por más de año y medio, observadores internacionales, incluyendo el Centro Carter de Atlanta (un instituto privado de derechos humanos encabezado por el ex presidente Jimmy Carter) y la OEA (bajo la jefatura del secretario general César Gaviria) trabajaron para impulsar al presidente de Venezuela a permitir un pacífico referendo a su mandato. El objetivo era terminar el debilitante estancamiento del conflicto entre Hugo Chávez y sus opositores democráticos.
Financiado en parte por dólares provenientes de los impuestos de EEUU, las negociaciones superaron numerosos obstáculos que el gobierno de Chávez puso en el camino hacia la reconciliación. Pero al afianzarse en este logro considerable, tanto el Centro Carter como la OEA actuaron chambonamente.
Ellos permitieron a Chávez ejercer restricciones sobre los observadores y basaron sus informes en lo que les fue permitido ver. Ellos aceptaron una auditoría precipitada que no logró satisfacer a la oposición.
En sus informes iniciales, luego de las elecciones, el ex presidente Carter describió el proceso como limpio y urgió a ambos lados a aceptar los resultados "de buena fe". En cambio, él debió destacar las restricciones sobre los observadores, las maniobras del Gobierno para cargar el Registro Electoral, la intimidación a los votantes por los partidarios del Presidente y la falta de transparencia el proceso electoral y en las auditorías.
Ahora, expertos del MIT y de la Universidad de Harvard han identificados signos de fraude basado en análisis estadístico. En lugar de curar las divisiones entre Chávez y sus opositores, la bendición precipitada de Carter está promoviendo dudas y otorgó licencia al dictador venezolano en ciernes para que oprima a sus adversarios.
Sin pretenderlo, el Centro Carter y la OEA han hecho retroceder la observación internacional a los malos tiempos cuando los autócratas de América Latina manipulaban los votos de todas las formas que podían y nadie podía gritar "injusto". Tristemente, se han perdido casi dos años de trabajo para ayudar a los venezolanos a encontrar una solución pacífica a su impasse político.
Síntesis del artículo publicado por Stephen Johnson el 9 de septiembre