GUSTAVO MENDEZ
EL UNIVERSAL
"Estamos muy sorprendidos con la respuesta del Centro Carter
porque nosotros le pedimos muy claramente a ellos y a la OEA,
que nombraran un panel independiente de catedráticos, académicos
expertos que pudieran revisar las pruebas producidas por el
equipo Hausmann-Rigobón, que también son un equipo
independiente no pagado por nadie. Entonces nos extraña,
primero que nada (...) que hayan producido en menos de una semana
una respuesta que no se sabe quién la hizo, sino que dice
que es el Centro Carter, pero no hay ningún académico
detrás de eso".
Así reaccionó este viernes el directivo de Súmate,
Alejandro Plaz, ante el documento del CC informe de la organización
donde se desestima el análisis realizado por los profesores
Ricardo Hausmann y Roberto Rigobón, sobre la falla en
la selección de las máquinas para la auditoría
posterior del referendo.
"Nosotros demandamos y exigimos que se le dé seriedad,
igual como nosotros lo hicimos, a las pruebas que produjimos
con unos profesores de las mejores universidades del mundo,
que hicieron un trabajo serio. Esperamos, aspiramos y demandamos
que igualmente el Centro Carter y la OEA nombren unos profesores
de la misma categoría para que revisen el trabajo de
Hausmann y Rigobón".
Para Plaz, la respuesta del Centro Carter es: "rápida,
apresurada y superficial".
Números no cuadran
Con la frialdad de la ciencia estadística, el profesor
Roberto Rigobón refutó la respuesta del
ente internacional en cuanto a que se sí cumplieron
las normas aleatorias.
Rigobón refuta el argumento del CC: "correlación
idéntica de firmas y votos en universo y auditoría",
ya que la correlación de una variable "consigo
misma es exactamente igual a uno. La correlación
de una variable con 10 por ciento de sí misma
también es uno...". Y añade: "la correlación
entre las firmas y los votos por el Sí en los
datos reales es exactamente la misma que la correlación
entre las firmas y los votos fraudulentos". En un
ejemplo, precisa que si dos personas ganan el mismo
sueldo y tienen un aumento de 20% será igual
para ambas, pero no lo será para alguien que
gane la mitad aunque tenga el mismo incremento".
En cuanto al argumento: "media de votos en muestra
auditada es similar a la media de la votación",
Rigobón da como ejemplo la distribución
de votantes en centros automatizados en el Estado
de Florida (EEUU) según la cual la mitad
de los centros de votación automatizados
tiene una mayoría demócrata, y la otra
mitad tiene una mayoría republicana. Esto
se sabe, señala, por los resultados de anteriores
votaciones previas. "A partir de allí, para
la elección al azar de los centros, se introduce
en la computadora el "número semilla", que
controla la posterior elección.