EL REFERENDO REVOCATORIO del 15 de agosto se cierne como
una nube negra sobre el régimen de Chávez. La consulta,
cualesquiera hayan sido sus verdaderos resultados, fue un
fracaso total para la democracia. Pocos votantes de la opción
No creen que su líder ganó por un margen tan grande.
La mayoría de los que votaron por el Sí creen que
ocurrió algo deshonesto con el conteo de los votos.
Un análisis frío y objetivo determinó que
los resultados, tal cual fueron anunciados, se ubican entre
un punto que es casi imposible y otro que es totalmente imposible.
El proceso electoral que condujo al resultado sembró
la enorme duda de si una elección democrática iba
a tener lugar o si ésta podía ser observada por
la OEA y el Centro Carter, lo cual, como muestra la evidencia,
no pudo ser.
El hecho abrumador de las elecciones es que su proceso y
sus resultados han sido revelados en muy poca medida por los
responsables de hacerlo. El CNE ha actuado como un avaro que
cuenta sus centavos y es interrumpido por niños que tienen
curiosidad de verlos. Atascado en el fango del monopolio y
el secreto, el CNE ha demostrado ser una institución
sin ningún valor, aunque capaz de intimidar o engañar
a la OEA y el Centro Carter, en todo caso.
En lugar de la elección que se condujo, habría
sido mejor que no se realizara ninguna. Su propósito
era encontrar una "solución pacífica, democrática
y electoral" a la polarización de la sociedad venezolana.
La votación no sólo fracasó en este aspecto,
sino que también estimuló una mayor polarización,
alejamiento y cinismo en torno a la democracia. Esta es una
lección que las inmaduras democracias de América
Latina no necesitaban en este momento tumultuoso de sus historias.
Venezuela vivió siete transiciones de poder pacíficas
y electorales a la oposición desde 1958 marcaba la pauta
para el continente. Y ahora esto.
Hay personas que piensan que es mejor olvidar esta parodia
y barrerla bajo la alfombra. Alegan que la oposición
no estaba preparada para gobernar; no se había elegido
un líder opositor ni había un programa de gobierno
del cual hablar. Así que es mejor olvidar todo, sencillamente
sigamos adelante, que el petróleo fluya y llenemos
el tanque del auto esto es exactamente lo que Washington
y Wall Street están pensando. El mensaje es claro.
El poder está al final del cañón de un arma,
y resulta que Chávez es quien la apunta a nuestras
cabezas. Toda la cháchara sobre una "solución
pacífica, electoral y democrtica" fue sólo eso
pura cháchara.
mrowan@cantv.net
Traducción José Peralta