Durante su alocución televisada al país el entonces
director de la Coordinadora Democrática, Enrique Mendoza,
desplegó la semana pasada una serie de argumentos, de
carácter político, técnico, estadístico
y jurídico para darle base a sus denuncias sobre el fraude.
Mendoza alegó que el crecimiento del REP en seis meses
fue mayor a la tendencia de las últimas tres elecciones.
Citó como ejemplo la cedulación de un número
importante de personas sin el soporte documental requerido,
la nacionalización y cedulación de extranjeros
anormalmente expedita, las trabas en el proceso de inscripción
de los venezolanos en el exterior y los tiempos establecidos
para que los electores realizaran sus reclamos, que no permitían
subsanar las anormalidades producto de la actualización
del REP.
Según el gobernador de Miranda el CNE no sólo
fue ineficiente sino que complicó el proceso antes
del 15 de agosto, con la eliminación de mesas en
muchos centros de votación, además de haber
diseñado un flujo de electores obstaculizante. De
la misma forma citó la sustitución de los miembros
de mesa y juntas electorales, la designación de nuevo
personal a dedo en las delegaciones regionales, los impedimentos
para auditar previamente los cuadernos de votación,
el software en las máquinas de votación, así
como la imposición de un captador de huellas con
efecto coercitivo en el derecho al voto.
En lo concerniente al proceso de votaciones propiamente
dicho advirtió que los mecanismos de auditoría
fueron negados. Se extendió el horario de votación.
Se prohibió la entrada de rectores y observadores
a las salas de totalización. Se distorsionó
la representatividad de las mesas, además de que
las papeletas del proceso manual fueron numeradas.
Asimismo se refirió a las declaraciones de los
rectores Carrasquero y Rodríguez, las cuales,
a su juicio, estuvieron fuera de contexto, al tiempo
que generaron en el país un clima de incertidumbre.
Mendoza encuentra incongruencias entre los resultados
ofrecidos por el CNE en su primer boletín,
correspondientes al 94% de las actas, con las cifras
dadas a conocer días después, que se referían
a tan sólo un 79,8%, cuando "lo usual y correcto
es que el número de actas vaya creciendo a
medida que los boletines avancen".
Insistió sobre el papel jugado por el rector
Rodríguez, quien anunció inicialmente
resultados de abstención del 20%, que luego
se remontan al 30%. "¿En qué parte del
camino se perdieron el 10% restante de los votantes?".
Señala, por otra parte, que se limitó
sospechosamente la actuación de los organismos
internacionales, que hubo una clara y aceptada
interferencia del Poder Ejecutivo y que se vulneró
el protocolo de comunicación y deliberación
de los rectores, además de que mantuvo
a la población votante en estado de incertidumbre
y chantaje.
Al final hizo una amplia exposición
sobre los techos numéricos citando casos
donde hubo una secuencia similar en los resultados
del Sí.