Los analistas concluyeron que "el sistema automatizado, de la forma como fue adelantado por el CNE, no sólo no es confiable sino que fue diseñado con específicos objetivos de manipulación de la voluntad popular".
El estudio indica, basados en información obtenida de la Cantv, que contrariamente a las afirmaciones del vocero de Smartmatic, sí hubo bidireccionalidad en la comunicación de las máquinas escrutadoras, lo que no ha sido explicado y que compromete a funcionarios del CNE y a representantes del Consorcio SBC.
Tulio Alvarez mostró unos gráficos que evidencian "perfectamente el tráfico" entre máquinas que se produjo desde horas de la mañana del domingo 15 de agosto, cuando se suponía que eso no debía suceder. Aseguró que eso estuvo reflejado en una auditoría entregada al CNE, "pero nadie sabe dónde está". De allí que suponen que como una de las partes conocía con anticipación el comportamiento del voto decidieron manipular los resultados.
Dijo que operando con el mismo software, todas las llamadas debían finalizar bajo el mismo procedimiento, pero eso no ocurrió. Hubo diferencias en los patrones de tráfico y hubo una dispersión no explicada en la transmisión de modelos de actas y volúmenes de datos asociados.
Adicionalmente cuestionaron el entrenamiento de los operadores de máquinas así como que hubo un cambio en el instructivo entre junio y julio. Primero se indicaba "imprimir primero y transmitir después" y luego "transmitir primero e imprimir después", tal y como ocurrió, lo que permitió alterar los datos en la máquina._EG