A partir de la consideración de los aspectos que se detallan,
y que fueron tomados como contexto de la investigación,
Hausmann y Rigobon elaboraron su trabajo. Según la información
que les suministró Súmate, la "presunción de
fraude" se basa en los siguientes elementos:
1. Se utilizó un nuevo sistema de votación
automatizado, a pesar de que la oposición había
pedido conteo manual.
2. Las máquinas escogidas emitían
unas papeletas que le permitían a cada elector verificar
su voto. Sin embargo, el CNE no permitió el conteo
de éstas.
3. El CNE no permitió la presencia
de observadores en la sala de totalización en la
que el servidor central se comunicaba con los centros
de votación.
4. "La tecnología adoptada permitía
_de hecho requería_ la comunicación bidireccional
entre los servidores centrales y las máquinas de
votación. Tal comunicación bidireccional ocurrió".
5. Contrariamente a lo que estaba
estipulado, las máquinas de votación se
comunicaron con sus respectivos servidores antes de
imprimir las actas de totalización. Esto abre
la posibilidad de que fueran instruidas a imprimir
un resultado distinto del expresado por los electores.
6. Los exit polls de Súmate
y Primero Justicia arrojaron resultados "radicalmente
distintos" a los oficiales.
7. En la auditoría en caliente
realizada en la madrugada del 16 de agosto sólo
se contaron 78 de las 192 cajas estipuladas. La
oposición asistió a 28 de estos conteos
y los observadores internacionales a menos de
20.
8. La segunda auditoría
(18 de agosto) no gozó de la participación
de la oposición, las cajas se escogieron
24 horas antes de ser abiertas y el CNE insistió
en que no se utilizara el programa de generación
de número aleatorios propuesto por el Centro
Carter. _TDV