El alicate del chavismo se afinca también puertas adentro. Ganadores de su propia versión de Santa Inés, la unidad de criterios se impone a costa de lo que sea porque el objetivo es arrebatar los espacios que aún quedan en manos del adversario y en esta pelea no hay permiso para discutir órdenes.
Es parte de la "revolución dentro de la revolución". El líder lo advirtió a sus acólitos el día que recibió su baño de rosas y luego de insultar a Gaviria: "No caigamos en la torpeza de estar autolanzándonos de candidatos para dividir la votación popular. ¡Unidad! Hay que deponer sentimientos personales, intereses partidistas. No podemos dividir el voto popular". Entendido: la revolución ante todo.
Hay quienes, sin embargo, no están de acuerdo con las candidaturas impuestas. A esos primero se les considera "autoexcluidos" y si no recapacitan, van para afuera. Como los dirigentes de Nueva Esparta y las anunciadas eyeccciones en Táchira que incluyen hasta al hermano de Luis Tascón.