Pekín. La euforia olímpica llegó a Pekín,
que el domingo tomó el relevo de Atenas, tras lograr China
el medallero más alto de su historia con 62, y con la capital
abierta en canal preparando a contrarreloj las obras de 2008.
China brilló en Atenas con luz propia al mejorar sus
resultados de 2000 (59 medallas) y situarse, con 31 de oro,
a tan sólo tres de EEUU.
"Los chinos se consideran la civilización más
antigua y el pueblo más competente. Y lo quieren demostrar
a través del deporte", dijo Jim Page, del Comité
Olímpico Internacional, COI.
Según el Comité Olímpico Chino (COCh),
33 empresas (de ellas 6 nacionales) son ya patrocinadoras
de 2008 con una inversión de al menos 1,2 millones
de dólares cada una.
Los proyectos olímpicos de Pekín avanzan
más rápido de lo previsto, en lo que se denomina
ya el "Gran Salto Adelante" de la modernización
tecnológica, con un costo entre los 20.000 y los
40.000 millones de dólares.
El monto incluye una nueva red de energía, seis
líneas de metro, 322 kilómetros de autopistas,
11 gimnasios, cuatro recintos olímpicos, 10 millones
de metros cuadrados de viviendas de lujo y 148 kilómetros
de rieles.
El Estadio Olímpico, de los suizos Herzog
& De Meuron, es la punta de lanza de la llegada
a una estalinista y desarrollista Pekín de
la vanguardia arquitectónica internacional.
Norman Foster, británico, se ocupará
del aeropuerto pequinés; mientras en el sureste
emerge la urbanización "SOHO City", de Zaha
Hadid y Patrick Schumacher.
En el Norte asoma la Ciudad Olímpica,
la voz popular ya ha bautizado al polémico
nuevo Teatro Nacional como el "huevo de pato",
obra del francés Paul Andreu, diseñador
de la siniestrada terminal del aeropuerto parisiense
Roissy-Charles de Gaulle.
La CCTV, órgano de propaganda del Partido
Comunista Chino (PCCh), trasladará su
sede a la propiamente llamada "Torre del Poder",
diseño del holandés Rem Koolhaas,
mientras avanzan las obras de los 70.000 metros
cuadrados del Centro de Emisión Internacional,
reseña Efe.
Pekín se ha asegurado una transmisión
brillante tras la contratación de Manolo
Romero, experto televisivo del COI, conocido
por sus "bellos encuadres" olímpicos
desde 1968.
Pero algunas sombras planean sobre Pekín.
Unos 15 millones de dólares para
el COCh fueron desviados para construir
viviendas de altos funcionarios, según
la Auditoría General.
El Ayuntamiento ha presentado un plan
para eliminar las asfixiantes trancas
de 2,2 millones de vehículos, que
se duplicarán en 2008, lo que añadiría
una nube de polución a las promisorias
"Olimpiadas Verdes".
El idioma será otra barrera
delicada, por lo que algunos profesionales
están siendo aleccionados contrarreloj
para aprender inglés, algo que
no soluciona el hecho de que muchos
taxistas, inmigrantes rurales, desconozcan
por completo el mapa de Pekín.
En lo deportivo, el dopaje, que
causó escándalos en la
década de 1990 entre los atletas
chinos con más de 30 casos
detectados, es otro talón de
Aquiles.
Además, no hay que olvidar
que las sistemáticas infracciones
en derechos humanos obligaron
al COI a rechazar Pekín como
candidata en 2000.
Otra incógnita son las
relaciones con Hong Kong (colonia
británica devuelta a China
en 1997) y Taiwán, que
participa con equipo propio
y a la que Pekín considera
provincia rebelde.
Sin embargo, China aspira
a deslumbrar al mundo dentro
de 1.436 días, porque
con su historia ha demostrado
ser capaz de reinventarse
y, con los Juegos de Atenas,
ser pueblo de promisión
y de milagros.