"TODO ACTO DICTADO en el ejercicio del poder público
que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución
y la ley es nulo, y los funcionarios públicos que lo
ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil
y administrativa, según los casos, sin que les sirva
de excusa órdenes superiores.
Este artículo bastante claro por cierto, les viene como
anillo al dedo a las actuaciones delincuenciales de los rectores
chavistas del CNE, quienes durante un año se han dedicado
en cuerpo y alma a faltar a su mandato de poder independiente,
para convertirse en operadores políticos de Chávez.
Con una eficiencia increíble han sistemáticamente
violado prácticamente todos los derechos ciudadanos que
juraron defender y en el proceso cometieron variados actos
de corrupción tales como la compra, alquiler y contratación
por más de cien millones de dólares de un sistema
cazahuellas que resultó todo un éxito revolucionario
al someter a millones de ciudadanos a la humillación
de permanecer por todo un día en una cola de votación
para poder ejercer un derecho consagrado y que ellos supuestamente
con toda la técnica disponible harían valer. Luego
del hecho cumplido sólo queda acusar a Carrasquero, Rodríguez
y Battaglini de diversos delitos contra la cosa pública
y por la violación de los derechos humanos de millones
de personas. Veamos, la única premisa para adquirir las
cazahuellas fue el evitar el que alguien vote más de
una vez, yo quisiera preguntarle a estos genios, cómo
carrizo hace una persona para volver a votar luego de una
cola de diez horas y como era lógico las maquinitas no
detectaron ni un solo intento. Entonces sólo queda la
posibilidad de una negociación a dedo para que uno o
varios se embolsillaran una jugosa comisión y la nación
pierde cien millones de los verdes en unos aparatos inútiles.
También se debe considerar, que la información viajaba
vía satélite y todos sabemos quién los maneja,
¿A dónde fueron a parar las huellas? ¿Habrá
el CNE entregado la data y las impresiones dactilares convenientemente
escaneadas de millones de Venezolanos a una potencia extranjera?
¿No les pareció harto sospechosa la actitud del
psiquiatra en insistir en su uso a pesar de su comprobada
inoperancia? La verdad es que para la lucha antiterrorista
y antinarcóticos, esa data cruzada con otras en el ámbito
mundial puede resultar un verdadero tesoro. Todo lo que falta
para convertir el drama en un diabólico rompecabezas,
es que Jorge Rodríguez termine siendo un cuerda floja
agente de la CIA. Por otra parte, Battaglini pareciera no
tener límite para las decenas de observadores tarifados
que agradecidos cantan al unísono las maravillas de la
revolución chavista. ¡Será!
Seppel@cantv.net