OSCAR MEDINA
EL UNIVERSAL
Hasta el momento ninguno de los observadores internacionales
que atestiguaron la jornada refrendaria ha ido más allá
de los elogios al civismo y al desarrollo pacífico del
proceso. Y ni hablar de fraude. Mientras no haya alguien que
presente pruebas concluyentes un organismo como la OEA, por
ejemplo, se abstendrá de aventurar señalamientos en
ese sentido.
Queda la duda sobre si las misiones serias informarán
alguna vez sobre las trabas que en tantas ocasiones hicieron
tropezar al revocatorio. Manfredo Marroquín, director
de la organización Acción Ciudadana, de Guatemala,
que forma parte de la red Acuerdo de Lima, estuvo en Caracas
y pudo percibir algo más allá del "civismo" de ese
día: "Vimos un proceso bastante accidentado, hubo muchas
modificaciones de última hora a las reglas que no son
normales en procesos estables".
Y su principal advertencia apunta al ente comicial: "Creo
que es la primera vez que vemos en América Latina un
organismo electoral tan dividido. Se supone que los organismos
electorales toman decisiones colegiadas, pero la imagen
que transmitió el CNE ese día era la de una institución
poco seria".
Tal cúmulo de aspectos negativos tienen su reflejo:
"Estos inconvenientes son resultado de una institucionalidad
precaria y cuestionada. Y eso es lo que le resta credibilidad
al referendo. La situación actual es producto de
la sumatoria de un proceso muy inestable".
La conclusión de Marroquín es desalentadora:
"Esto, que era una oportunidad para fortalecer la gobernabilidad
en Venezuela, más bien puede ser otra fuente de
conflictividad. Hacer unas elecciones que en lugar de
reconciliar al pueblo terminan siendo fuente de más
problemas y más violencia, es algo que no tiene
sentido. Las elecciones son mecanismos para resolver,
no para motivar nuevos conflictos".
Sin invitación
El Acuerdo de Lima es una red cívica
que agrupa a 17 organizaciones de América
Latina y el Caribe que trabajan por el fortalecimiento
de la democracia en la región y de la que
forman parte grupos como Transparencia, de Perú,
que también estuvo representada en Caracas
por Percy Medina, aunque ni el peruano ni Marroquín
fueron invitados por el CNE.
Para Marroquín, "la tecnología que
se usó era innecesaria. Decir Sí o
No bien pudo haberse resuelto con una papeleta.
Las cazahuellas terminaron siendo un obstáculo.
Después de esta experiencia, ¿quién
va a querer que las próximas elecciones
se hagan con estas máquinas?". Aspira que
el CNE ceda al reclamo de la auditoría
de las boletas: "Sería una manera de devolver
la legitimidad que perdió el proceso".