GUSTAVO RODRIGUEZ
EL UNIVERSAL
Tres tanquetas de la Guardia Nacional amanecieron en la
plaza de Candelaria luego que oficialistas desalojaran a sangre
y fuego a vecinos del sector cuando pretendían colocar
un toldo para realizar campaña en favor del referendo revocatorio
presidencial.
Los lugareños, para evitar nuevos incidentes, han optado
por evitar pasar por la emblemática plaza, donde se han
suscitado constantes enfrentamientos sin que las autori dades
puedan detener a los violentos. Allí, dos tanquetas de
la Guardia Nacional y una de la Policía Militar escoltan
a los grupos chavistas que lograron instalar cuatro toldos
de propaganda política.
Una docena de soldados recorren los quioscos oficialistas
constantemente para verificar si éstos tienen alguna
queja. Sin embargo, los vecinos denuncian que militares
y policías municipales protegen a los violentos. María
Hernández, ex miembro de la junta parroquial, denunció
que un ex funcionario de la Policía Metropolitana comandó
el ataque contra ellos.
"A un ex PM lo vimos otra vez por televisión dándole
la mano a los militares, pero ese hombre aparece en cada
hecho violento y ninguna autoridad se hace responsable",
comentó la dirigente vecinal. El hombre fue expulsado
de la PM luego de la toma de la comandancia de Cotiza,
e ingresó a las filas del Gobierno. En medios policiales
se informó que comandaba los escuadrones ambulantes
cada vez que necesitaban neutralizar protestas vecinales.
La señora Leonarda Vegas dijo que hace más
de una semana las ventas de imágenes religiosas
han mermado en la plaza, donde hay otros ocho buhoneros.
"Lo que pasa es que la gente ya no viene como antes.
Todos temen salir heridos", precisó. La iglesia
de la parroquia suele cerrar sus puertas antes del mediodía
para evitar que los feligreses resulten atacados.
Empleados de la jefatura civil de Candelaria y los
vecinos del sector han denunciado en reiteradas oportunidades
la actitud complaciente de los militares hacia los
grupos violentos. Hay personas que han tomado fotografías
de los guardias nacionales compartiendo con los escuadrones
en los distintos toldos que instalaron en la plaza.
Aseguran que incluso escoltan a los motorizados cuando
arriban al centro de la mítica plazoleta.
Bajo el pedestal, donde se han reportado más
de treinta ciudadanos heridos, se encuentra un pensamiento
del prócer zuliano Rafael Urdaneta el cual
dice: "Como ciudadano deseo la paz y la inteligencia
de todos para que no nos matemos". No obstante,
los cañones de las tanquetas hacen que los
lugareños transiten por los caminos "verdes".
Ahora pocas personas se atreven a pasar por la
plaza para evitar salir lesionados. La progaganda
opositora que fue incendiada en una hoguera la
retiraron los mismos oficialistas para permitir
que se instalara la nueva tanqueta que los protege.
Los vecinos denuncian que la mayoría de oficialistas
son extraños y los califican como "invasores".