Johannesburgo. El rey de Suazilandia, Mwati III, fue
abandonado por dos de sus once esposas, y otras están descontentas
con la llegada de nuevas "reclutas" a la casa real, según
el dominical City Paper.
En portada y bajo los titulares "Rebelión de las reinas",
el periódico sostiene que las esposas con más antigüedad
están preocupadas por los matrimonios del rey con jóvenes
no vírgenes, y por su "promiscuidad" en general fuera
del matrimonio, porque temen contagiarse con el sida, citó
Efe.
Suazilandia, país de poco más de un millón
de habitantes, tiene el índice más elevado del
mundo (38%) de personas que dan seropositivo por el VIH,
que causa el sida.
La undécima esposa del rey, aunque tenía sólo
17 años cuando fue llevada a la casa real, en lo
que su madre calificó de "rapto", ya tenía novio
antes de convertirse el año pasado en prometida de
Mwati.
El rey ya se ha comprometido con otra joven, que se
ha instalado en el palacio y se convertirá en su
duodécima esposa en cuanto quede embarazada, como
es la costumbre.
La última de las dos esposas en dejar al rey,
la reina Putsoana Hwale, se marchó el pasado
24 de junio y se ha instalado en la casa de familiares
en Soweto, cerca de Johannesburgo.
Dos semanas antes, la reina Delisa Magwaza abandonó
el país para vivir en Londres.
"La Magwaza" causó un escándalo el
año pasado por su idilio con un surafricano,
quien dijo que ella se quejó de que, con
tantas esposas como rivales, podrían pasar
meses enteros sin que el rey acudiera a su dormitorio.